Mi experiencia satyro, me dice que no les debemos forzar.
Al principio les obligamos a que se pongan en un sitio determinado (por su seguridad), sin que ello les deba suponer una actitud gratuita por parte del patrón. Hay que ser paciente y ponernos en su lugar...pues no dejan de ser pequeñas personitas que deben ir acostrumbrándose al nuevo medio, y poco a poco hacerse suyo el nuevo territorio...la bañera, la banda de la embarcación, los rociones, los pantocazos, su equilibrio, los golpes,...
Será pues esta nueva realidad los que les harán ver, de forma consciente e inconsciente, que habrá que comportarse de determinada manera para poder pasarlo lo mejor posible, y que la embarcación no les suponga un suplicio.
Intentamos que nuestra embarcación sea un lugar donde pasar momentos inolvidables en compañía de los nuestros, y tampoco debe convertirse en una atracción acuática donde todo vale!.
Sólo el paso del tiempo, una buena dosis de sentido común y mucha paciencia irá poniendo las cosas en su sitio.
Salut!!, y



xiconeta