Me vais a hacer poner colorao de tanto halago.
Lo primero, muchísimas gracias por vuestras felicitaciones.
Lo segundo, felicitar a todos los participantes de la Castrosua y, especialmente, a los foreros participantes, Norte con el Flor de Lys, Soavela con el Enxuto, Manuel con el Xainos, Xoldra , La burla Negra... Es posible que hubiera mas cofrades, pero ahora no me doy cuenta. También quiero hacer llegar mis felicitaciones a la organización, al Club anfitrión y al patrocinador que están consiguiendo consolidar una de las regatas mas importantes, si me lo permitís, del calendario nacional.
Y tercero, voy a hablar un poco de la regata:
La Castrosua es dura, es extremadamente dura, y no por la distancia ( unas 80 millas) sino por el recorrido en sí. Al llegar a meta alguien me preguntó si esta edición había sido especialmente dura para un solitario, y mi contestación fue “ es como haber estado haciendo un barlo-sota durante 24 horas seguidas en solitario” y había que ver como los solitarios montan espí en boya, lo larga que es la regata y nadie regala un metro.
Yo he hecho una regata muy intensa, a tope, el piloto solo lo he utilizado lo imprescindible para maniobrar pues ya sabéis que no hay piloto que rinda lo que unas buenas manos. La primera parte del recorrido ( Salida, Villagarcía, Salvora, Vuelta a Ons, Camouco, Cies por fuera y vuelta a la Negra) la hice muy bien situado después del intenso trabajo. Llegar a la Negra me pareció eterno, el viento de proa, la noche cerrada, el rugir de las olas en la costa oeste de Cies y el cansancio acumulado tengo que reconocer que me hicieron pasar momentos de desasosiego.
Al doblar la Negra sentí una sensación de alivio, serían sobre la cuatro de la mañana y “solo” me faltaba la mitad, el viento estaba del través y subía como una moto pero esto duró hasta que estaba al norte de Cíes pues bajó de intensidad y roló al sur. Esta nueva situación suponía navegar con entre 3 y 5 nudos de viento, el espí y un mar de fondo impresionante, no había forma de controlar nada era un continuo gualdrapeo del epí y de la mayor. En ese momento decidí bajar el ritmo y empezar a guardar las pocas fuerzas que aún me quedaban, fuera espí y a trabajar con un genova ligero. Esto supuso algo de perdida respecto a barcos de A2, pero inteligentemente pensé “ esta no es mi regata” y me dediqué a controlar los solitarios que traía por la popa. Después de Salvora volvió a bajar el viento lo que nos hizo agonizar buscando un poco de aparente para no parar los barcos. Mas tarde, estando yo a la altura de Ter, saltó una fuerte brisa del sur que en poco tiempo se convirtió en unos 15 nudos, lo que nos hizo bordear Seixo y alcanzar la meta a toda velocidad.
En fin, que como dice Soavela y casi todos, yo no vuelvo. No sé si dentro de un par de meses, cuando me haya recuperado, cambiaré de opinión. Ya veremos.
Un abrazo muy fuerte a todos y , repito, gracias por vuestras felicitaciones.
