Creo que el propio Butxeta se ha respondido a sí mismo...
"Pero para mi los barcos de 30 años tienen peor diseño, peores instalaciones, peor acastillaje, peor habitabilidad, peor navegar... y mejor precio."
Es decir, alguna ventaja le reconoce a los barcos antiguos...
Estoy de acuerdo en que "los tiempos avanzan que es una barbaridad" y que ahora hay materiales, procesos de construcción y técnicas de control de calidad que no existían hace 30 años. Pero a veces los astilleros han utilizado eso de manera un poco perversa. Me explico: antes, cuando no se conocían esas técnicas, los astilleros mínimamente serios (también los había poco serios, pero no creo que de esos quede un barco a flote) se cubrían un poco las espaldas en temas de construcción, haciendo cascos, jarcias y acastillajes más robustos de lo necesario, "por si acaso". Ahora, como pueden calcular con gran exactitud la resistencia necesaria del material para soportar un determinado esfuerzo, ponen la cantidad de material necesaria para ese esfuerzo y ni un gramo más. Supongo que la teoría es que si metes tu crucerito de 20 pies en un viento de fuerza 8 y se rompe en pedacitos, la culpa es tuya por hacer cosas para las que el barco no estaba pensado. Es una filosofía respetable, pero... en cambio, por poner un ejemplo, hay varios cruces del Atlántico (con fuertes tormentas incluídas) muy conocidos con pequeños cruceros de 20-22 pies (recordemos el "Cañamín" de Guillermo López-Alonso (un Jouet 22) o el "Willing Griffin" de David Bladgen (un Hunter Europa)). ¿Se atrevería alguien a correr esas aventuras con un Albatros o con un Sun 2000?
Además, está el aspecto sentimental, para muchos de nosotros, esos "barcos de 30 años" son los barcos en los que empezamos a navegar como tripulantes, y nuestros sueños imposibles de los 18 años. Y claro, eso siempre queda. Yo aprendí buena parte de lo que sé de navegación a vela sobre un Puma 26 a los 16-20 años, y eso ha marcado una conexión emocional muy importante con ese modelo. Y con mi Hunter Europa, me pasa algo parecido. Recuerdo la introducción de un viejo manual de vela (cuyo título y autor ahora no recuerdo) que recomendaba como primer barco uno de unos 6 metros, mas o menos, y decía "después de una salida con viento y mar más fuertes de lo esperado, al volver a puerto mirarás con mas afecto a ese pequeño barco que tan bien ha cuidado de tí". Y eso es lo que me pasa con mi Hunter. Es pequeño y viejo, pero cuando empieza a soplar fuerte (sin llegar al rango de "castaña") y veo que, con un par de vueltas al enrollador el barco sigue navegando con seguridad, pienso: "¿Y quién quiere uno nuevo?"
|