Desvelada, también un

para tí. Es muy fácil formar tándem contigo, seguro que bailas muy bien. Martin, como todo el mundo, desplega sus artes para obtener lo que desea. Espero que lo que le va a hacer a Clara dentro de un momento si valga. El chico quiere tener compañía durante las vacaciones...
Genovés: Impresionante. Y tú ya lo sabes, hipócrita. Escribes con soltura, amenidad, corrección y oficio. Además, te agradezco un montón la guía que das para la continuación. Captado el detalle de la red. Muy fino.
Barry:
Chiqui:
Batayola: ¡Buena idea!
Sigamos:
No te muevas! No te muevas! Le suplicó en un susurro.
Ella se aferró a sus brazos, inmóvil pero clavándole ligeramente las uñas en los bíceps. Temblaba como si la recorriese una vibración de onda corta, como de motor al ralentí, que a Martín le trajo el recuerdo de los rezongos de Vulcano, que alguna vez lo habían abrazado mientras se sumergía en el cristal líquido del Tirreno. De pronto, mientras se mantenía suspendido en el lindero del abismo del éxtasis, respirando como un buzo que ajusta su flotabilidad para ascender ligeramente, lo asaltó la convicción de que sería inmensamente feliz si pudiese hacer que las grandes y pequeñas cosas de su mundo pudieran ser contempladas por aquellos ojos de color miel que ahora, entrecerrados y un poco erráticos, lo miraban a él.
Clara, ¿tienes diez días libres para ver un trocito de mar?
Ella sonrió al tiempo que perdía el ritmo de la respiración; aumentó la presión de sus uñas sobre los brazos de él; desobedeció, moviendo las caderas, e hizo que ambos se precipitasen por la pendiente de la entrega. Sin oponer ya ninguna resistencia a la llegada de esa pequeña muerte que es el orgasmo.