Si os contase la de cosas que he visto yo trabajando de marinero en un puerto deportivo..., hay para escribir un libro, ¡tan gordo como la bíblia!, en lo que si siempre coinciden esos "marineros", es en una cosa, siempre, siempre, siempre, cuando se equivocan o la cagan en una maniobra, la culpa es de la tripulación, icluso estando de marinero, me he oído alguna vez que es mi culpa, claro, que con mi consiguiente descojone, en su cara, se les pasaban las ganas de decirme cosas a mi...

Me he encontrado de todo, desde un nuevo rico que se ha comprado un megayate que le va seis números grande, hasta el que se ha comprado el yate antes de sacarse la titulación, que es más común de lo que podeís pensar, pasando por todo lo de enmedio, que generalmente queda en anecdotas, pero que hubiésen podido acabar en desgrácia por el mal uso de las embarcaciones. Eso sí, siempre diciendole a la almiranta, "¡¡que eso se tiene que hacer como te enseñé!!", o "¡¡yo nunca te he enseñado eso!!", en fin, que presumir de megayate es muy fácil, si tienes pasta claro, pero atracarlo en el pantalán no lo es tanto.

