Hola Gracy!!
No sé quién se inventó la enigma, pero entró en mi vida el día que mi padre nos la sirvió de postre.
Era costumbre suya. Supongo que lo hacía para que los niños estuvieramos quietos en la mesa.
La primera "enigma", no la olvidaré nunca. Mi padre nos miró a los cuatro con ojo severo, lo cual impuso como siempre un silencio religioso en todo el comedor, puso cara de misterio, apuntó el techo con su tenedor y nos soltó:
"A ver, niños, ¿qué pesa más: un quilo de plomo o un quilo de plumas?"
Qué fácil!!!! Para qué tanta parafernalia por una pregunta tan tonta!!!!
-Un quilo de plomo, el plomo, claro!!!!!!! bramamos en coro los chiquillos, saltando sobre las sillas.
Mi padre no nos dio en seguida la respuesta correcta, dejó que la encontraramos con el tiempo (nos costó entenderlo, claro) y luego, aclarado el tema del quilo de plomo o de plumas... llegaron en seguida la gallina y su huevo.
Tema mucho más complejo!!
Lo bueno de eso es que obliga a los niños a reflexionar, a preguntar, a construir hipotesis de todo pelaje, a defenderlas frente a los hermanos... en fin: a forjar su espíritu crítico y hacerse inteligentes poco a poco.
Creo que echaré de menos este debate!

