Buenos días familia

Pulpete, gracias por el desayuno
Kumi, el mercado está fatal y la competencia es dura
Hay noches que te amo
sin sentido, ni esperanza.
Deseo que seas un recuerdo
al que poder atenerme.
Hay noches que te amo
que te deseo en mis brazos
trémulos de tus caricias,
absortos de unos besos
que no llegan,
Hay noches que te amo.
¿no oyes el susurro
del mar cuando
se estampa en la arena?
¿no oyes el aullido
del viento susurrar
en las jarcias del puerto?
Ellos son mi voz
cuando grito un “te amo”.
Hay noches que te amo
y estás ausente a mis ruegos.
Mi voz increpa la noche
recorriendo cerros,
trashumando por océanos
para buscar tu oído.
Hay noches que te amo
aunque estés ausente.