Un fuerte abrazo desde aquí.
Me alegra saber que Soledad se está recuperando. Pronto este bache en el camino no os dejará más que un curioso recuerdo en vuestro colorido album de viaje.
Yo no tuve el dengue, pero mi padre sí, en Indonesia, estuvo muy, pero que muy mal y llegamos a temer lo peor. Debe de ser terrible que te toque mientras estás viajando.
Que te mejores muy rápido, Soledad, estamos de todo corazón contigo!!

