Hola marinos.
Como supongo que a tantos otros, la búsqueda de información para que el Almirantazgo reconozca nuestro derecho a navegar, me ha traido a estas aguas de la Taberna del Puerto, donde con permiso de la Autoridad Tabernaria recalo y fondeo

, a la espera de que los vientos y la pericia marinera sean suficientes para volver a la mar

con las autorizaciones pertinentes.
Yo, como tantos otros antes que yo, soy de esos hombres nacidos y criados en el seco interior ibérico, sin ningún antecedente marinero con el que entorchar mi genealogía, y que, inexplicablemente, siente el impulso de echarse a la mar desde bien pequeño

.
Como la vida te lleva a capricho por intrincados derroteros, ni siquiera sospechados en muchas ocasiones, es ahora, pasados ya unos años desde aquellos sueños marineros infantiles, cuando decido echarme a la mar, sin remisión ni posible vuelta atrás.
Sé que habré de barajar escarpadas costas, y bravas aguas navegar, como tantos otros cofrades, antes de poder gobernar mi navío desde la toldilla, pero la mar siempre fue para los valientes, y sé que con la ayuda de los bravos marinos de esta Taberna, no hay objetivo imposible.
Y para celebrarlo, abramos este barril de ron, sacado de la bodega de mi goleta, ¡Y BEBAMOS TODOS JUNTOS!
