¿Y que pasa si se ríen? da igual. Amarrando soy bastante torpe, o muy torpe según mi hijo y el resto del club náutico. El año pasado tuve un problemilla con la reductora y la marcha avante no me engranaba bien. Siempre amarro de popa ,por el personal (y por mi mismo) Imaginaos a media maniobra intentando parar el barco y rien de rien, la hija...p no entraba hasta el tercer o cuarto intento, el barco cruzado y mi hijo partiendose la espalda, de risa, claro, mientras frenaba el inevitable encontronazo con el pantalán o con el vecino de estribor. Pues nada, avante, fuera y vover a empezar. Así unas siete veces. Al final, lo amarro como puedo y, más satisfecho que dios, levanto la vista al pantalán de enfrente y veo a la tripulación del barco que me quedaba delante mirando disimuladamente hacia otro lado. Y el cabroncete de mi chaval: "papá, les has alegrado el día". Desde entonces, me la suda lo que piensen los demás.
Lo cierto es que si hubiera tenido la reductora en condiciones, al tercer o cuarto intento, atracado.

El niño, degradado a grumete a perpetuidad, claro.
Saludos y birras para todos.
Felipe