A veces sueño despierto imaginando la estampa de mi hijo a la rueda. Se trata de una maravillosa travesía a tres. Mi hijo, el mar y yo...
Nada tienen que ver ni las millas que se separe uno de la costa ni la distancia que uno realice con la sensación de libertad...
Mi hijo tiene tres años y no, no dejaría que lo hiciera en solitario. Lo intentaría convencer para que lo hicieramos juntos. Sería maravilloso.
Un magnífico hilo
