Cientos de visitantes andando junto al mar.
El Luna Rossa se encuentra como en casa. Miles de italianos acompañan estos días a su equipo velero en el puerto de Valencia. El desafío azzurri está disputando la final de la Louis Vuitton ante el New Zealand y, para una ocasión tan especial, está contando con el calor de su gente. Un arropamiento que parece no estar surtiendo efecto, ya que el marcador refleja un claro 0-3 a favor de los kiwis .
Ayer fue el primer domingo desde que la final dio el pistoletazo de salida y el ambiente fue espectacular. Los jardines situados frente a la pantalla gigante estaban repletos de italianos, pero también de neozelandeses y españoles, que contemplaban las imágenes al tiempo que se esparcían crema bronceadora por el cuerpo.
El tiempo acompañaba y eso también fue aprovechado por muchos para tirarse sobre la arena y darse un chapuzón en el agua. En la playa de la Malvarrosa, numerosos turistas se alimentaban del sol de Valencia para ganar algo de moreno durante su estancia.
La aglomeración no era menor en el paseo y en las terrazas de los restaurantes, algunos de las cuales ya colgaban el cartel de "completo" a la una del mediodía. Una obstrucción que también pudo sufrirse en la avenida del puerto, con gigantescas retenciones.
Desde el país con forma de bota ha llegado al puerto valenciano una avalancha de seguidores de la vela. Y eso lo han notado famosos restaurantes como la Pepica y la Marcelina. Juan Fos, socio de la Pepica, afirma que han acudido clientes italianos a lo largo de toda la competición, pero reconoce que la afluencia actual es "impresionante". Mientras tanto, el maître de la Marcelina, Fernando López, explica que los días de regatas como el de ayer, el local se pone "hasta la bandera", pero añade que no sólo de italianos, sino de españoles también. Por otro lado, tanto Fos como López coinciden en que, tratándose de una final, el clima que se respira no es como en el fútbol. "No cantan, ni saltan, ni llevan banderas", señala Fos.
"Bellos". Esta es la respuesta que dan todos los italianos cuando se les pregunta por la ciudad y por el puerto que acogen la Copa América. "Vine hace 20 años y está muy cambiada. Ahora es muy elegante", explica Glauco, un turista italiano. Además, considera que Valencia es "la mejor opción para acoger la próxima edición. Pero preferiría Italia", dice entre risas. La tierra de uno siempre tira mucho. Un ejemplo del contraste cultural que se está dando en la zona del puerto es el recorrido que hizo una comisión fallera por todo el paseo al ritmo de su orquesta. La falla Plaza Rojas Clemente tuvo la idea de aprovechar el tirón de la Copa América para recaudar fondos con la venta de abanicos y mecheros. Curiosamente, la original iniciativa fue mejor acogida por los turistas. "Sobre todo nos compran los del fuera, los de aquí muy poco", apunta una de las falleras.
Otras muestra de la convivencia entre gente de diferentes lugares es que desde el 2 hasta el 8 de junio, el Instituto Español de Comercio (ICEX) ha invitado a 92 empresarios estadounidenses para que conozcan la industria y tecnología españolas y así mejorar las relaciones comerciales entre ambos países.
ALBERTO MARTÍNEZ/ VALENCIA