Lo mismo me pasó hace unos días entrando en Melilla. El Puerto de Melilla lo tenía a proa y a mi babor el puerto marroquí. Venía un pesquero (moro) pequeño por babor, con derrota perpendicular a la mía y en rumbo de colisión. No hizo lo más mínimo para evitarme. Por lo visto en esta zona es frecuente. Los pesqueros piensan que tienen siempre prioridad, no solo cuando van pescando. Ellos son pobres y están trabajando y tu eres rico y estás de vacaciones.
Dos días después veo por babor una luz roja que se desplaza hacia mi línea de crujía.

Después de sesudas cavilaciones llegamos a la conclusión de que es un barco que va marcha atrás.

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Pues no, era otro pesquero marroquí que se la abría roto la luz verde de estribor, y mientras la arreglaba había puesto una roja para no ir sin luces.

En todo caso yo siempre rehuyo la pelea. No quiero terminar las vacaciones con un conflicto internacional.

