Nos predice el deseo subyacente
el camino que tomará el destino.
Aunque sean pensamientos sin tino
muy lejanos al control de la mente.
Solo pensando positivamente
podremos orientarles el camino
y tomar las riendas de nuestro sino
viviendo con la sonrisa de frente.
¡Cuidado con aquello que pensamos!
Por no ser agorero el pensamiento
y puede ser el camino al que vamos.
Si nos hallamos en el desaliento,
pensemos en todo aquello que amamos
para atraerlo desde el firmamento.