He tenido el placer de dormir con el inventillo puesto y salvo los días que le daba por soplar en exceso produciendo algo de ruido, merece la pena. Refresca perfectamente todo el barco excepto la popa, dado que establece más corriente con el tambucho que con los camarotes de popa.
Incluso alguna noche he llegado a tener frio.
Si se esta fondeado, el barco se aproa solito con lo que si el fantasma está orientado a proa, siempre capta aire. Si se está amarrado, hay que girarlo manualmente para que quede orientado al viento, pero mientras este no cambie de dirección funciona bien. Como para colocarlo utiliza una driza, orientarlo es tan secillo como girarlo sin más.
Absolutamente recomendable.
