Pues a ver...... mi primera vez en "solitario", es decir, sin otro que "mandara" más que yo, fué para llevar un Puma 38 familiar desde el punto de atraque al varadero situado en otro club náutico, a unas 3 millas de distancia para la revisión anual. Yo tendría entonces veintipocos (quién los pillara)
Día perfecto de junio, sol, sin viento, y con mi hermano pequeño de "ayudante". Arrancamos motor, soltamos amarras de proa y popa, y avante... y avante...., y avante... pero aquello no avanzaba más de una eslora desde el pantalán, hasta que se caló el motor.
Cojonudo, allí enmedio de "la nada", con la sensación de que todo el mundo te mira y con cara de bobo, pensando en qué leches había pasado. Miradita por quí, miradita por allí... y upsss.. un cabo gordo nos persigue desde el agua, y se mete por debajo. Si, efectivamente, amarra de proa liada con la hélice.
Menos mal que no había ni una gota de viento. Así que ya sabéis lo que tocó, gafas, cuchillo y al agua....
Se pudo solucionar fácil... y ya sin más novedad llegamos a nuestro destino.
Aunque no es un estreno demasiado rocambolesco (seguro que los hay peores), lo que si es cierto que a mi no se me ha olvidado.
