Re: Los grandes marinos del siglo XVIII
Así que ya tenemos a Gutierre al mando de un navío de su majestad, aunque sea de los que menos cañones portaban.
“Lo primero que debía hacer un oficial, al que se le había asignado el mando de un buque de Su Majestad, era presentarse inmediatamente a su Comandante general de mar o de tierra, según fuera el buque suelto o de escuadra, para recibir la orden e instrucciones con que debía proceder al armamento de su embarcación. Una vez recibidos estos mandatos pasaba al Arsenal de su departamento, acompañado de sus oficiales de guerra, mayores y de mar que le habían sido designados. Todos tenían que saber de primera mano el estado del buque, reconociendo el casco, arboladura, velamen y todo género de pertrechos marineros y militares, así como las municiones de guerra de su dotación. Dando cuenta a su Comandante en jefe del estado del bajel si hubiera disconformidad, o discordia, con los diferentes encargados de los distintos ramos del Arsenal, ya sea sobre la calidad y el estado del buque y sus efectos. Algo que debía estar a la orden del día, sobre todo en épocas de penurias económicas en las que era difícil dotar a un buque con lo establecido por reglamento…
…Desde el mismo momento en que se nombraba comandante de buque a un oficial este era absolutamente responsable del mismo. Y por lo tanto tenía que ser obedecido prontamente por todos los demás oficiales y demás hombres, ya fueran de la dotación o de transporte. Al comandante le correspondía el gobierno económico, marinero y militar del buque que mandaba y no se podía hacer nada sin su consentimiento o conocimiento. Así mismo el comandante de un buque podía examinar a la tripulación que le habían asignado y debía saber las habilidades de cada uno para tenerlo en cuenta para formarse una justa idea de la asignación de las plazas, y si estos eran de superior a su mérito, o al contrario, podía ascenderlos o degradarlos.” (todoababor.es)
En 1759, obtiene el mando del navío Fénix, buque insignia del Capitán General de la Armada don Juan José Navarro, Marques de la Victoria. Su suerte está echada y bien echada.
“El 29 de agosto de 1759 zarpa de Cádiz al mando del capitán de navío don Gutiérrez de Hevia y Valdés, siendo insignia del teniente general don Juan José Navarro Viana y Búfalo, marqués de la Victoria, con la escuadra de diez navíos, RealFénix, Triunfante, Princesa, Firme, Conquistador, Dichoso, Glorioso, Monarca, Vencedor y Guerrero, dos fragatas, Venus y Palas, y las tartanas SanctiEspíritu y SantaBárbara , rumbo a Nápoles para recoger al rey Carlos III, llegando el 28 de septiembre; el 7 de octubre embarca en Nápoles el rey de las Dos Sicilias a bordo del Real Fénix, llegando a Barcelona el 17 de octubre.
Para este traslado se habían reunido tres escuadras con 40 unidades. Otra escuadra de cuatro navíos, Galicia, Terrible, Atlante y Soberano, había salido de Cartagena el 19 de agosto, al mando del teniente general Pedro Stuart. Una tercera escuadra estaba en Nápoles con dos navíos, SanFelipe y SanCarlos, 2 fragatas SantaAmalia y Concepción, los jabeques SanGenaro, SanPascual, SanAntonio, SanFernando, SanGabriel y SanLuis y cuatro galeras de Malta, que regresaron después a puerto.
A su regreso, don Juan José Navarro es ascendido a Capitán General de la Armada el 13 de diciembre de 1759, mientras que el capitán Hevia es nombrado marqués del Real Transporte y vizconde del Buen Viaje ("Cuando los reyes llegan de Italia", Rafael González Echegaray, R. G. M., agosto 1980, páginas 15 a 26), ("La venida a España de Carlos III", José Fernández Gaytán, R. G. M., febrero 1988, páginas 203 a 209, ("El bastón del Marqués de la Victoria", Hugo O'Donnell y Duque de Estrada, R. H. N., nº 45, 1994, páginas 67 a 78), (ver relación del viaje y de los jefes y comandantes en la R. G. M., mayo 1964, páginas 698 a 711), (Miscelánea, R. G. M., febrero 1959, página 238), (Antonio Ferrer del Río, "Historia del reinado de Carlos III en España", Tomo I, página 238).” (fragmento del relato de Santiago Gómez en la página todoababor.es. Las imágenes son cuadros del pintor italiano Antonio Joli -1700-1777-, quien inmortalizó el momento de la salida de Nápoles de la escuadra española con Carlos III hacia España).
Estatua a Carlos III, Madrid.
También en ese mismo año es ascendido a jefe de escuadra y hasta se le concede en propiedad el de Comandante Principal de los Batallones de Infantería de marina que, como sabemos, hasta entonces había sido interino.
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pero vive como piensas,
o acabarás pensando como vives.
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