
20-08-2010, 01:38
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Hermano de la costa
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Re: El barco y su evolución
El verano no se presta tanto a contar historias como a vivirlas. Aun así, hoy voy a recordar un barco de triste memoria: la fragata de 40 cañones y 46,4 metros de eslora Méduse hundida en 1816, cuya historia es conocida, sobre todo, por la balsa pintada en 1819 por Theodore Géricault y por el libro de dos de sus oficiales supervivientes, el ingeniero-geógrafo Corréard y el cirujano auxiliar Savigny, publicado a finales de 1817. La versión de la historia que traigo es la de la página “art-maniac.over-blog.com”. Apenas he variado nada de la narración, sólo a partir del naufragio resumo la historia.
En 1816 el Senegal acababa de ser “restituido” a Francia por los británicos. El 17 de junio el futuro gobernador Julien Désiré Schmaltz embarca a bordo de la Méduse. Le sigue una pléyade de notables, científicos, colonos, soldados, sin contar mujeres y niños (más de 400 pasajeros). El comandante del barco se llama Hugues Duroy de Chaumarey. No ha puesto los pies en un barco desde hace más de veinticinco años, las cartas que va a utilizar están obsoletas, los errores de longitud y latitud son enormes, algunos creen que era incapaz de determinar la posición. Como se constatará por lo que sigue, es un hombre de poca experiencia naval. Su ignorancia marítima creará a bordo un clima de recelo que pronto se transformará en suspicacia y enseguida se convertirá en odio. Los primeros en rebelarse serán los oficiales, después el conjunto de la tripulación.
Fragata, se supone que la Medusa.
La Medusa no había zarpado sola, le acompañaban otros tres navíos, la corbeta Echo, la bricbarca Argus y el filibote Loire. Cualquier marino que tenga un mínimo de experiencia sabe que los barcos más rápidos adaptan su velocidad a la de los más lentos, con el fin de permanecer agrupados. Pero eso es así excepto para Chaumarey, quien decidió que como la Medusa era el navío más rápido iría delante.
Corbeta francesa
Como se diría hoy “empezó con el pie izquierdo (c'était plutôt mal barré)”. La noche del 1 al 2 de julio, la corbeta Eco hizo numerosas señales, con la ayuda de faroles para advertir al Medusa que navegaba demasiado cerca de las costas. El 2 de julio los marinos lanzan regularmente la sonda, el fondo se “acerca” cada vez más. Se previene al capitán, quien contra toda lógica ordena aumentar la velocidad. Estamos en marea alta y hace un tiempo soberbio.
Filibotes, en este caso holandeses.
La meta esta aproximadamente a 160 km de la costa mauritana, la Medusa embarranca en un banco de arena (el pasaje sospecha de que la encalladura se ha provocado voluntariamente) se construye una balsa improvisada sobre la que se cargan un máximo de cosas para aligerar el barco.
La Medusa vuelve a flotar, pero no por mucho tiempo, ya que aparecen numerosas averías que obligan a abandonar el barco.
En el caso que nos ocupa existen muy pocas balsas de salvamento, seis botes exactamente. “¡Las mujeres y los niños primero!” Pero serán los notables los primeros que suban a los botes: el Gobernador y familia, el comandante Duroy (valiente hasta el final, como se ve) y 250 pasajeros privilegiados. Dieciséis marinos quedaron en la fragata de los que sólo sobrevivieron tres, medio locos según se cuenta, cuando fueron encontrados 52 días después.
El relato que hizo de la balsa del naufragio el capitán Dupont es espeluznante.
En la balsa construida provisionalmente, de 20 metros de largo por 10 de ancho -y que en un principio iba sujeta a los botes de los pudientes por medio de cordajes, misteriosamente cortados- al menos había 139 personas. La balsa permanecería 13 días a la deriva. Ya en la primera noche 20 personas mueren, no se sabe si por suicidio o asesinadas por otras. El tercer día ya no quedan más de 60. Sólo 15 personas sobrevivieron (aunque enseguida murieron 5) al suicidio, el hambre, la sed, el sol de plomo, el asesinato y el canibalismo, que también se dio, pero no resistieron a la locura. La balsa fue rescatada por la bricbarca Argus por pura casualidad ya que no hubo intento alguno de búsqueda por parte de los franceses. El escándalo fue mayúsculo.
Maqueta de la Medusa y la balsa (bateaudumonde.skynetblogs.be)
A veces, el mar saca al exterior lo peor del hombre.
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o acabarás pensando como vives.
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