Tienes razón. El mobiliario está ya viejo y antes había que comprar sillas nuevas todas las semanas.
Lo que no ha cambiado nada es la cantidad de lobos de mar: aquí, quien no ha pasado el Estrecho de Magallanes, ha atravesado el Atlántico o, al menos, la cruzado la Bahía de Palma.
¿Dónde habrás estado haciendo el Máster en Arqueología Tabernícola, para que hayas vuelto tan pletórico?
Un abrazo (pero cortito, que luego te gusta

)