Mi invitado más exótico fue un orientalista en plan ying-yang que se traía su alfombrilla para hacer yoga, su tetera y una bolsa llena de velitas y barritas de inciensos para colocar por todo el barco




Después de decirle que velitas e inciensos a bordo no se tienen de pie y en cubierta se apagan con el viento, saqué unos filetes de pollo del congelador para comer, y él me miró y me dijo:
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Ay lo siento, pero es que yo soy vegetariano
Me dieron ganas de tirarlo por la borda, pero al final contuve mis instintos asesinos