Una ronda

Como la cosa va de transmitir experiencia, me centro en enumerar las decisiones que he tomado de cara a evitar la indefensión en los temporales, pasando de contar las vivencias, que os aburririan.
Trapo: mandé hacer un tormentín de garruchos (todas mis velas lo son) y poner una tercera y cuarta faja de rizos.
Líneas: dos amarras en sendas cornamusas atadas en pata de gallo con una tercera, muy larga y con cadena en el extremo, a unos diez metros de la popa. De esta forma, al correr el temporal, si el barco da una guiñada una de las líneas queda en banda y la otra tira de la aleta más adelantada, poniendo otra vez la crujía en el eje del viento.
Ancla de capa: en el caso de optar por quedarse al pairo (muy recomendable cuando llega el cansancio) para anular la arrancada no deseada.
Línea de vida: de acero y acompañando la curva de la caseta. Recordemos que su función es
evitar caer al agua, no, como muchos creen, mantenerte atado al barco. Una cinta de nylon no sirve

a pesar de estar muy generalizado su uso. Lo de acompañar la caseta es para evitar pisarla y patinar; y que sea curva para que los anclajes no sufran tanto. Recordad que, al tensarse, los anclajes sufren ona tracción equivalente a la carga X cosec. Demasiado, si el cable está estirado (ángulo 0, cosecante, infinito).
Vela de capa: no uso. No puedo imaginarme a un tripulante en una de aquellas rascas impresionantes intentando sacar 15 metros de gratil, trincando toda aqulla masa de vela y poniendo una vela que solo sirve para capear, una de las peores formas de enfrentarse a un temporal.
Naturalmente estas han sido decisiones tomadas en función de mis vivencias. seguro que otros han llegado a diferentes conclusiones. Sigamos aprendiendo.