Las playas de Venezuela son las mejores de lo que hemos visto hasta ahora del Caribe: Tortuga, los Roques y otros paraísos que no hemos podido conocer a causa de la nombrada inseguridad como Los Testigos, el Golfo de Paria, etc.
Además, este hermoso país, que cada día nos atrae más, tiene unos interiores increíbles con una variedad de paisajes sorprendentes. Por ello, no hay que dejar de recorrer las carreteras para llegar a los lugares más inhóspitos.
Casi 23 horas en bus nos llevan hasta el otro lado del país, cerca de la frontera con Colombia, Mérida. Un enclave en las majestuosas montañas de los Andes. Sorprenden en un país mayoritariamente llano, picos que sobrepasan los cinco mil metros de altura.
La gente en Mérida es cálida y entrañable, muy diferente a la zona más oriental en Puerto la Cruz. Las raíces españolas están omnipresentes, debido a que esta zona fue poblada por extremeños y andaluces en su mayoría.
Los precios son atractivos y por muy poco dinero pasamos una semanita recorriendo diversos pueblecitos entre valles y montañas.

Plaza Simón Bolívar de Mérida

Mercado Municipal

Parada de alimentos típicos en la ruta transandina

Valle en el Parque Natural Sierra Nevada

Laguna de Mucubají

Vistas de Mérida desde arriba, rodeada por los Andes

Bodeguita en el pueblo de Maturán

Pueblo Los Nevados

Los Nevados

Vista de los Nevados desde el otro lado de la montaña

Hacienda de Don Francisco, Los Nevados

El Capi sustituyó transitoriamente el gobierno del barco por el de la mula
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