Me pesa reconocer que Kibo tiene toda la razón en su planteamiento.
Mi planteamiento se basa necesariamente en la amistad pre-existente. Es decir, no puedo contar (no cuento en principio) con un grupo de Cuenca que deciden llamarme porque "se han enterado...". Mi intención es compartir navegación y gastos (ambas cosas) con un grupo de amigos míos.
Considero, puede ser un error, que con ciertos cofrades a través de esta Taberna he establecido una cierta relación de amistad, virtual. Y en caso de estar interesados en compartir gastos, esa amistad virtual se convertirá en real cuando hablemos de todos los detalles y nos vayamos a navegar un día.
Claro, Hacienda puede considerar que yo recibo en metálico o en especie. Por más que justifique que lo que entra es para reparaciones y mantenimientos reales y que por tanto son ayudas para conservación y mantenimiento, me empapelan. Y para que eso pase, basta con que trascienda el plano de la relación personal y se convierta en relación legal.
¿Cuándo pasa esto? Cuando uno de los que viene de tripulante en uno de esos paseos, decide que estás haciendo algo mal, o que lo que haces es un perjuicio para él, o que le has estafado... entonces no valen de nada las amistades. Te pone una denuncia, tu relación de amistad se convierte en relación legal contractual y quedas retratado para la historia.
Pues es cierto.
Y bastante simple.
Mi labor consistirá en seleccionar bien a mis amigos, y salir sólo con aquellos que confíen en mí, aquellos que ya sepan navegar y quieran aprender con mi barco, y aquellos que no vayan a denunciarme cuando se rompan una pierna, o cuando, por imprudencia suya, sean MOB y tardemos en subirlos a bordo media hora.
Además queda el tema de las empresas de charter, que pueden considerar que hacer públicas mis intenciones en este foro puede ser una forma de publicidad de un negocio encubierto, y un juez les dará la razón. Por eso contaba con seleccionar un grupo de amigos cuyo "cabeza" fuese un cofrade de reconocida trayectoria en La Taberna y con quien yo haya tenido relación más directa. En cualquier caso, al juez eso le va a dar igual.
Y tal vez, como idea final, no coger un duro hasta que termine el finde de navegación, y luego poner un bote anónimo donde cada uno deposite "la voluntad". Sería una forma razonable de no saber quién ha puesto dinero ni cuánto a puesto. "Mire usted señor juez, yo pongo el bote y cuando lo miro a fin de mes hay un dinerillo que no se quien entrega y no se en qué cantidad, y yo que me lo encuentro ahí lo destino a mejorar el barco"... en fin, me veo al juez doblado de la risa al salir de la sala...
Pero no nos engañemos (lo de jugar al siete y medio es brillante). Si al final un tripulante te quiere empapelar, te empapela, sea un amigo, conocido o familiar. Y si de camino le tocas las narices a una empresa, negocio, o incluso al marinero del Club Náutico pues también te la buscas. Está chungo el tema pardiez...
Bueno. Otro paso más en la consolidación de esta amistad virtual que nos une.
Seguiré dándole vueltas al tema, pero inisto, Kibo tiene toda la razón.
Un saludo.
