Y entoavía estoy chungo del estómago. Seguro que me pusieron a mí la pescadilla pasada
En fin, aparte de la pachuchez estomacal, ha sido un fin de semana estupendo, en el que hemos contribuido a acabar con la sequía (al babear hasta la exageración en el salón naútico) y aprendido un montón de muchos compañeros/as tabernarios con los que compartimos mesa, mantel, y copas).
Y además desde aquí debo agradecer públicamente al cofrade Rik su hospitalidad en el telémaco. Peaso barco y peaso armador
Va por tí, Rik
