
Que la sidra inunde nuestros corazones ahora que llega setiembre!!Era justo amaneciendo cuando preparamos el café con el tercero de mis cuñados,y el viento nos había puesto el barco en dirección contraria,de popa a la península.Se adivinaba ya el Levante que bajaba ya por el barranco que va a dar a la cala.Los diez kgrs.del ancla y la cadena del 10,sus 21 m. habían evitado que el barco garrease ni un cm. en toda la noche.Levanté el ancla con dos c.,o sea a mano ,como durante el resto del viaje y emprendimos la marcha hacia Altea,nuestro puerto de destino.La travesía fue bastante favorable,sin albacoras al acecho,no nos tocó nada.Muy pocos barcos ,algún velero y ferrys en la lejanía.Conforme avanzaba el día,el viento fue rolando del nordeste al este y subiendo progresivamente,así que el barco empezó a hacer algun movimiento de cierto descontrol.Me fui poniendo a la rueda y relevando al piloto automático.Llegando a Altea,con unas cuatro horas de rueda(mi acompañante tenía buena voluntad y titulación,pero no timón),llegando al puerto se levantó una ventolera de la òrdiga,y la última milla,ésa en la que nunca acabas de ver la bocana,fue algo jodidilla porque había mar de fondo,calor,cansancio y -como luego caí en la cuenta,falta de comer y beber durante la travesía.El caso es que la ventolera subía por momentos y ya dentro del puerto estábamos sobre los 26 nudos.En la gasolinera la maniobra fue accidentada.Luego,en el pantalán tambien fue un poco desastroso,con una marinera muy maja intentando ayudarnos.Me dí cuenta de que estaba un poco flojillo y algo mareadillo.Con el barco ya amarrado me costó horrores realizar los trámites de papeleo y por fin pude descansar un rato.El cuñado me invitó a un italiano que quiero recomendar vivamente a los tabernarios,pues ha sido el de mejor relación calidad-precio de todo el viaje.Al lado del puerto,la cena fue formidable."IL TIMONE".A pesar del agradable rato,yo me adivinaba inquieto,observando que el viento no bajaba,oyendo ya en mi barco los obenques y las drizas de los barcos.Tras levantarnos a las 6,30 y pelearse mi Paco con la cafetera,salimos con cierto mar de fondo y berisa de Levante.Durante la primera hora nos encontramos con varios arrastreros,de los que procuré alejarme.Pronto el piloto automátrico empezó a decirme que ese día no tenía muchas oportunidades para trabajar,y tuve que ponerme al timón porque el Levante venía de popa,o como mucho de la aleta de babor,ya que nuestro rumbo hacia el mar Menor nos obligaba.Gracias a uno de los hilos de la taberna que estuve estudiando con cuidado durante la preparación del viaje,pude poner en practica las advertenciqas sobre este tipo de navegación,ya que sí tenía experiencia con motoras y fuerte marejada de popa, pero,amigos,ésto no tenía nada que ver.De pronto el barco se iba sin explicación alguna hacia babor ,como si el timón se hubiera roto,y a continuaci´on aparecía una racha por esa banda.Corregía pero si me pasaba lo más mínimo me poonía con la ola a popa total y la cosa era más complicada aún.A todo ésto me alucinaba la buena onda dce mi cuñado,que opinaba que era un día magnífico para navegar;estaba claro que confiaba mucho tanto en el barco como en el patrón.Yo lo oque veía era que el mar nos estaba sacando nuestras limitaciones tanto al barco como a mí y me preparé mentalmente pora lo que tenía por delante,la jornada de navegación más complicada que había tenido en un velero.Ese día me chupé casi nueve horas de timón con la concentración a tope,sin un despiste.Mi cuñado puso esa jornada la conversación amable y distendida y aunque no iba al timón fue una gran compañía.El viento y el mar iban subiendo durante la jornada,y nunca acabábamos de ver la ansiada costa del mar menor.Al fin,a eso de las tres de la tarde pareció que el viento bajaba y la ola nos dio un respiro,creo que a la altura de Torrevieja o un poco más abajo.Seguimos con renovado ánimo pero a la hora la cosa empezó a torcerse definitivamente.Vuelta al timón a tope y no cometí el error,me alimenté y bebí a tope,que había hecho el día anterior.Cuando ya teníamos el puerto de S. Pedro del Pinatar a la vista,la cosa se fue poniendo chunga total,y el viento empezó a subir de los 25 nudos con rachas malas.Pero gracias a Dios ya estábamos en la última milla,y nuestra fortuna fue que cuando ya estábamos en la misma bocana aún subió más y más.De pronto,todo cambió y entramos en el mejor puerto que he conozco desde que soy marino.Aquí hay dos puertos y nosotros entramos al que era más nuevo,que es el que no tiene gasolinera.Un par de marineros super amables nos ayudaron a amarrar y tuve que sacar todas las amarras que llevo porque el viento se lo llevaba todo.De pronto recordé que en este mismo puerto ví por primera vez un Tucana y lo probé gracias a su amable patrón.Me enamoré de él y me hice con uno.Todo eran presagios buenos tras un mal dia de navegación y yo me encontraba exultante porque sabía que habíamos superado los tres con éxito el desafío de esta travesía.Me dejé guiar por mis instintos y los consejos de las predicciones y de los marinos de allí y le dije a mi tripulante que seguramente pasaríamos aquí todo el día siguiente porque la cosa no apuntaba nada bien.Viento,lluvia,un desastre para estar a mediados de Agosto,pero ya sabemos que estas cosas no son tan raras por estas latitudes.A pesar de las reticencias de mi cuñado,comprendió que el día siguiente tendríamos que pasarlo allí.Nos dimos una cena estupenda en un restaurante al lado del puerto,con una fiesta ibicenca que se fue al traste por la lluvia,y con una pedazo de hembra preciosa a la que no tuvimos más remedio que piropear que por lo visto trabajaba allí.Al dia siguiente todo el mundo pareció confabularse con nosotros,el marinero no quiso cobrarme el día extra y me regaló un bidon de gasolina vacío,pues uno de los míos cascó.Los marineros de al lado me trajeron el combustible en moto hasta la pared de nuestro puerto,yo alucinaba.Una chica preciosa de ojos verdes nos preparó un mojito y nos llamó la atención porque era extremadamente educada.La crisis la había privado de su trabajo en una importante empresa de la zona y como era mamá tenía que trabajar poniendo copas.Le deseamos lo mejor a Sara(ese nombre se lo puse yo). El mejor puerto de toda la travesía,pero con diferencia.Dejo para mañana los episodios donde se cuentan las increíbles hazañas de dos marinos de pacotilla,de los salvamentos y andanzas por las tierras almerienses ,de la traversía donde mi tripulante aprendió la leyenda del pueblecico y de otras hazañas que tuvieron lugar en aquellos heroicos días.