A mi me pasó el verano pasado, a unas tres millas de la costa frente a Torrevieja. Se acercó muy deprisa directo a nosotros y llevando todo en regla (menos las bengalas) te pone nervioso. Estuvo un rato por nuestra aleta momento que aproveché para saludar con la mano, saludo que no fue correspondido y luego se fue por donde vino.
