Seguí remando, buscando la protección de la vegetación podía evitar el viento que aquí soplaba por la amura, en teoria a favor.
Pero la resistencia al viento de la parte de popa era muy grande, porque llevaba todo el material estibado detrás y eso hacía atrevasarse a la popa y gastaba mucho esfuerzo enmantener la proa en la dirección deseada.
Llegué a la playa a la nueve de la mañana, mucho antes de lo previsto.
Supongo qué porqué no estaba previsto empezar a navegar a las cinco de la mañana
Estaba bastante tocado, al tener que remar con fuerza, pierdes la poca tecnica de que dispones y empiezas a hacerlo todo mal y a sobrecargar brazos y cuello.
Mundo Redondo