Mala mar es mala mar. Y eso no gusta más que a quien quiere dárselas de algo. Mala mar es cuando tú, tus tripulantes, o el barco sufren. Si no es buena mar, o mar navegable. La pega es que los límites de cada uno no suelen coincidir.
En la tripulación de regatas hay alguno que aguanta más que yo, y alguno que menos. Y de momento parece que el barco aguanta más que todos.
La pena es encontrarte condiciones de viento y oleaje navegables y disfrutables con tripulantes que se vean superados por la situación. La primera Ruta de la Sal que hice bajamos de BCN con vientos portantes entre 20 y 30 nudos y mar formada. Yo hubiera disfrutado más con otra tripulación, ya que varios de los tripulantes lo pasaron mal. Como no había mucho que hacer, me dedique a bajar el barco con seguridad y velocidad. Pero hubiera dado lo que fuera por llevar embarcada a la tripulación actual. En aquella regata varios de los cofrades que compartimos regatas ahora, navegaban en un barco que partió una cruceta por forzar demasiado. Así que todo es muy relativo. Pero Mala mar es malo. El que dice que le gustan los temporales es que no ha pillado uno. Porque el mar llega a dar miedo,mucho miedo. Y aunque consigas evitar el pánico y llegar bién, recuerdas aquello y no quieres repetirlo.
Otra cosa es navegar con Malamar

ese señor es una institución y un pozo de sabiduría.