Lo chungo de tener un marido navegante no es tanto que de vez en cuando te saque a pasear, eso pues mira es hasta agradable, sino.... las horas que se pasa el tipo mirando los barcos en los puertos.
!!!!!!!Increible!!!!!!
Visitamos Nápoles? Venga: excursión por el puerto, "mira este que guay", "mira este dónde tiene la antena del radar", "mira este es el último de tal", "ostras como mola aquel de alumnio", etc., etc., etc. Y el Vesubio con Pompei esperando. No pasa nada.
Vamos a visitar Bretaña? Toma ya: nos pateamos tooooooodas las marinas bretonas. Todas. Y las ferreterías. Jolines, que no falte el shipshandler de turno. Las horas de mi vida que malgaste entre bolsitas de tornillos y rollos de cuerda. Allí sí que, a veces, lo juro, temelo plantaría con gusto al chavalote


