
05-09-2010, 21:17
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Hermano de la costa
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Re: Mis amos, su goleta y yo
ALCUDIA
Hemos navegado diez horas para llegar desde Puerto Colom a Alcudia, al principio a vela y luego a motor, porque el viento ha ido amainando poco a poco hasta desaparecer por completo.
Al llegar, el mar estaba como un auténtico plato y el agua tan, tan transparente que se podía ver el fondo -de algas y arena blanca- con total claridad. Por caprichos de la electrónica, la sonda ha dejado de funcionar, y han tenido que usar una sondaleza para medir la profundidad a una media milla de la costa, ya que parecía que el fondo estaba ahí mismo, pero había 6,5 metros de sonda, para lo que han echado 40 metros de cadena, por si acaso.
Este ha sido el mejor día de la travesía con diferencia; hemos fondeado en un sitio precioso, delante de un campo de golf y al lado de una islita con un faro llamada la Aucanada
Vista aérea:
Isla de la Aucanada:
Mi hermano y yo teníamos unas ganas locas de ir a pasear por la isla y, venga a ladrar, para que nos llevaran. Nos hemos puesto tan pesados, que por no oirnos más nos han llevado inmediatamente en el dinghi a la islita vecina, pero teníamos tanta ansiedad por llegar que no hemos podido esperar más y nos hemos tirado al agua desesperados alcanzando la orilla a nado.
Como en esa isla no hay coches ni nos podemos escapar hacia ningún lado ni molestar a nadie, nos han dejado sueltos a nuestras anchas, y hemos podido corretear por donde hemos querido, con toda libertad.
Creo que ese sitio era el paraíso terrenal. De un lado el cesped verdísimo del golf que acababa en una costa de roca; en medio, una lengua de mar igual que un rio tranquilo, y al otro lado la isla donde nos encontrábamos
Vista del golf desde la islita:
lita
Los aromas a hierba cortada y a mar eran tan penetrantes y contrastados que te dejaban medio borracho. Una pequeña playita de arena blanquísima lindaba con un bosquecillo lleno de hierbas aromáticas, del que arrancaba un sendero flanqueado por un seto de acebuche que daba a parar al faro y su casita. Desde ahí se dominaba todo Alcudia, rodeada de un mar que parecía una piscina infinita de azul intenso.
Hemos corrido como hacía tiempo entre los matorrales, y al llegar a la playita nos hemos bañado con el ama una y otra vez. Como no había olas no me daba ningún miedo y además el agua estaba muy caliente. Iván nos tiraba palos para que los fuéramos a buscar, y así se nos ha pasado la tarde en un plis plas.
Cuando hemos querido darnos cuenta, el sol se había teñido de naranja reflejando ese color profundo en todo el cielo, y hemos vuelto a bordo antes de que se hiciera de noche.
El ama se ha puesto a preparar la cena, ya que en un rato iban a venir su sobrino Javier (hijo de Gota sister) con la novia, llamada Nurieta, a la que teníamos muchas ganas de conocer.
El amo los ha ido a buscar en el dingui recogiéndolos en un pequeño embarcadero, y han llegado a bordo cargados de regalos: una botella de licor de hierbas mallorquinas, una sobrasada gigante que olía para quedarse muerto y para mi ama unas abarcas auténticas de la isla que le han hecho muchísima ilusión.
A la luz de la luna y acunados por un suave balanceo, han cenado todos en la toldilla con música de habaneras de fondo, y con la cámara de Nurieta han hecho unas cuantas fotos para el recuerdo que han prometido mandarnos. Javier ha jugado mucho con nosotros y ha dicho que estábamos demasiado mimados.
Sobre la 1,30 de la madrugada se han despedido todos con mucha pena, y el amo los ha llevado de regreso con la neumática al embarcadero vecino al golf.
A su vuelta, he afinado la oreja para oir bien lo que hablaban mis amos, los cuales han planeado disfrutar de la mañana siguiente de la tranquilidad, el sol y las aguas turquesas de ese rincón maravilloso, para salir hacia Badalona alrededor del medio día.
Me he puesto muy triste por tener que irnos de allí, y una vez más me ha dado rabia no poder expresarme para dar mi opinión. Si pudiera hablar, les hubiera dicho que no teníamos que marcharnos nunca, porque cuando se encuentra el paraíso es para quedarse en él para siempre. En esa islita paradisíaca hubiéramos sido felices todos juntos.
P,D Un lametón muy grande para el Cap. Cavernícola, al que todos hemos echado muchísimo de menos
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MariGota
Editado por Gota en 06-09-2010 a las 23:32.
Razón: Añadir foto
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