Discusión: Travesías Pudimos llegar a la Costa Brava
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Antiguo 05-09-2010, 21:35
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Predeterminado Re: Pudimos llegar a la Costa Brava

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Tabernero ¡!! Unas tapas de gambitas y cervecitas para todos los cofrades que se acerquen a esta mesa, pues tenemos mucho que celebrar.

Si bien el año pasado un aviso de avería frustró nuestra ansiada aventura a la Costa brava, este año las cosas no pintaban mejor. El Barco a son de mar, pero la Almiranta sin vacaciones… pero TACHIN ¡!! – a última hora consigue una semanita de vacaciones, y vislumbramos el horizonte de poder soltar las amarras del Pantalán E de Premià para poner proa hacia el Norte… la Costa Brava.

No disponíamos más que de 5-6 días, por lo que el plan era 2 días para subir y 3-4 para bajar. Así que el primer día, zarpamos cargados de ilusión y con algunas novedades, pues habíamos podido incluir entre la tripulación al piloto automático y un fabuloso bimini. (Ambos elementos indispensables para una travesía). Además de dotar al Isis de ducha en bañera, nevera de hielo, con autonomía para 2 días (suficientes para las jornadas de fondeo), y un foque para las jornadas ventosas (que fueron la mayoría). La eslora no crece, seguimos con los 28 pies, pero después de poco más de un año conviviendo y experimentando, Almiranta y Patrón nos sentimos más seguros para afrontar nuestra gran aventura.

Así que en estos días hemos podido disfrutar de los puertos de Sant Feliu, Palamos y Arenys, así como fondear y pasar noche en Sant Pol y en Futadera. Donde pudimos saludar a Força5 quien enarbolaba el único gallardete con el que nos cruzamos, y a los Gattus, vecinos de Premià.

Especial mención merece el Cofrade, y ahora amigo, Eusebi, gran enamorado y conocedor de La Costa Brava, a quien tuvimos el gran honor de conocer en un encuentro casual en el Puerto de Palamos y que nos obsequió con una estupenda tarde de compartir conocimientos con nosotros. Un gran navegante, buen Cofrade y mejor persona – gracias Eusebi!!!

Tambien debemos agradecer el apoyo Terrestre que nos proporcionaron los Cofrades Kenzo y Scubaduba, este último con partes meteorológicos diarios … Thank you ¡!!

Para muchos de vosotros seguro que esta experiencia os parecerá habitual, pero nos ha hecho mucha ilusión poder vivirla, y queremos compartirla con todos los que os acerqueis a esta mesa… serviros lo que queráis, que vamos a por detalles.

Primer día:

A las 7:30 de la mañana arrancábamos motor y despertábamos a los vecinos del Pantalán… los Gambaire nos hicieron los honores de Comité de despedida, con unas caras más de sueño que de entusiasmo, pero allí estaban, como siempre, para darnos la despedida ¡!!
Ponemos rumbo norte, con el robusto motor en marcha, y la mayor izada, por aquello de estabilizar y si se puede aprovechar alguna rachilla matutina. El GPS marcaba poco más de 4,5 knts. Y tanto el mar como el viento no habían terminado de despertar.
Poco antes de alcanzar la bahía de Blanes, fue Eolo quien empezó tímidamente con un ligero Garbí a silenciar el motor e hinchar el Génova, por lo que la navegación a partir de entonces fue tan sólo acompañada por el soplar del viento y el maullar del mar. Una maravilla. Pasamos las costas de Blanes, Lloret, y empiezan los acantilados a darnos la bienvenida a esa costa abrupta, preciosa y sobretodo… Brava.
Aprovechamos para ingerir los bocadillos previstos para el primer día, junto con refrigerios varios cuando alcanzamos las costas de Tossa … No parábamos de babear, poder disfrutar de todo ese paisaje para nosotros solos, desde del mar, navegando … en fin, que os voy a decir …
Pero el viento va subiendo y el ligero Garbí empieza a empujar al ISIS por encima de los 7 nudos, en una aleta de las que hacen historia, hasta que llegamos frente al puerto de Sant Feliu. El mar tremendamente incómodo, y el viento había subido en demasía, por lo que recogimos Génova, para poder aproarnos, recoger mayor y seguir la travesía con medio Génova, pero la tentación de hacer puerto en Sant Feliu y dejar el fuerte viento para los valientes era muy grande, por lo que decidimos entrar y recogernos al abrigo. Sabia decisión, pues por la tarde subió mucho más el viento y dentro del puerto se leían f5 mantenidas con rachas de f6, así que duchas, paseo, cenita y a reponer fuerzas.

Segundo día.

Viendo la fuerza que nos deparó Eolo el día anterior, decidimos sustituir en puerto el Generoso Génova por el modesto foque. No nos haría falta tanto trapo, y en el mar, prefiero pecar de prudente que de valiente.
Salimos de Sant Feliu, pero no habíamos recorrido apenas un mar de millas, cuando se abrió ante nosotros la Cala de Sant Pol… ¿un bañito? Pues para allí que fuimos. El espacio escogido para el fondeo estaba en ese momento ocupado por una motora que intentaba hacer esquí acuático con un joven aprendiz, el cual caía cada 3 mts. Pues nada, a seguir dando vueltas con el barquito hasta que el lugar quedara libre…
Fondeamos, verificamos el fondeo y empezamos a disfrutar de esas aguas… Allí pudimos observar un velero que enarbolaba el gallardete tabernario. El Cofrade Força5, a quien saludamos brevemente, pues estaba muy acompañado. ¿Un aperitivo? Pues claro… ¿Comemos?, total que al final nos quedamos toda la tarde y toda la noche. Era nuestra primera vez, y la luna llena iluminaría la bahía. Quedamos unos 5 barcos esa noche, todos los cálculos de posibles borneos parecían correctos, y pusimos la alarma de garreo. Curiosamente dormimos a pierna suelta. Poco mar, algo de terral de madrugada que disparó la alarma, y aunque no habíamos avanzado mucho, dimos por bien disfrutada la jornada.

Tercer día.

Si bien el plan inicial era empezar el regreso al tercer día, decidimos que el segundo fue una parada de relax, por lo que la decisión unánime fue la de poner proa al norte, rumbo a Palamos.
Recorremos toda la bahía de Palamos, pero el Nautic Costa brava estaba completo, por lo que seguimos al norte y nos cobijamos en Marina Palamos.
Excelentes instalaciones igual que en Sant Feliu. El único punto a “criticar” son los precios… casi 60 euros por un 28 pies es un poco excesivo, pero es la ley de la oferta y la demanda… Los servicios y la marinería… excelentes.
Cuando a media tarde estando en bañera recogiendo trastos, se nos acerca un hombre, preguntando que modelo de barco es el nuestro… Efectivamente … era el cofrade Eusebi, con quien compartimos el resto de la tarde, escuchando atentamente todos sus sabios consejos de esas aguas y especialmente de los rincones que albergan. No sólo eso sino que nos llevó en su coche a ver Alguer y el Castell. Dos bellezas un poco al norte de Palamos que ya confesamos se nos han quedado en la lista de cosas a disfrutar para el próximo viaje.

Cuarto día

Iniciábamos el descenso costero, pues las previsiones de viento nos obligaban a prever un descenso lento. Nos hemos dejado muchas maravillas para visitar al norte de Palamos, pero lo tenemos en la lista de las próximas vacaciones.
Así que una vez recargados de hielo, agua y todos limpitos ponemos rumbo Sur costeando, babeando y admirando todos los detalles que nos deparan nuestra costa. Intentamos entrar en Cala Bona, cerca de Tossa, pero estaba “llena” y no cabía ni un alfiler… en fin lo añadimos a la lista de lugares pendientes. Decidimos ir a Futadera, que parece bien resguardada al Predominante Garbí. A media tarde estaba la cala llena de motoras, por lo que fondeamos un poco al exterior, pero al atardecer movemos el fondeo y nos situamos en el centro de la cala. Otros cuatro barcos iban también a pasar la noche en ese precioso rincón. Bañitos, cervecitas, cena y a descansar.
Nuevamente la alarma de garreo suena a media noche… como no ¡!! El terral nos pone “mirando” a tierra, pero todos los navegantes habíamos tomado bien las medidas, por lo que no hay problema, pero para un novato estas alarmas son todo un susto.

Quinto día…

Las previsiones meteorológicas no abandonaban el Garbí, pero debíamos acercarnos a nuestro puerto base, por lo que poco después de las 8 de la mañana, levantamos el fondeo, nos despedimos de los vecinos e iniciamos el día con unos buenos bordos en ceñida. Nuestro destino debía ser el puerto de Blanes, que alcanzamos al mediodía, pero nos dijeron por radio que se encontraba abarrotado, que no había sitio posible, por lo que no teníamos más remedio que seguir en ceñida hasta Arenys. El viento había subido considerablemente, el mar también se había puesto de acuerdo en hacernos más difícil el dejar atrás la Costa Brava, y la mejor forma de vencer estos elementos, era aliarnos con ellos y aprovechar el viento. A las 22.50 horas amarrábamos en Arenys después de haber pasado más de 14 horas escorando. Dura jornada, pero lo tomamos como un buen entreno para las regatas, eso si, con el foque.
Debo decir que mi Aventurera aguantó como una “loba de mar” todo el trayecto, no tan sólo colaborando en la navegación, sino sacando víveres, bebidas, y por supuesto levantando la moral de una larga y agotadora jornada.
En esa jornada vivimos la experiencia de la navegación nocturna en aguas costeras; intentando esquivar los palangres, boyas y demás artilugios costeros. Nunca me hubiera imaginado lo “poco” que se distingue de noche lo que es tan evidente de día. Todos los ojos en proa y las linternas, como si fueran las luces de cruce, pero ni por esas.
La jornada terminó con la ovípara cena y como no, una ducha de las que hacen historia ¡!!

Sexto día

Jornada de descanso en el magnífico puerto de Arenys. Los cuerpos no estaban para grandes aventuras, por lo que decidimos disfrutar de la piscina, y relajar los cuerpos al amparo de las excelentes instalaciones de Arenys. Un magnífico puerto y unos precios más que asequibles (33 euros/día).

Séptimo (y último día)

Nos despedimos de Arenys con un “hasta pronto” y largamos amarras para regresar a Premia. En la bocana nos cruzamos con el cofrade Mirabras; este hombre parece Dios, está en todas partes…
Dulce navegada de regreso a casa, donde por el camino también nos cruzamos con los cofrades Marivins y Olaf, un poquito de Vela y a media mañana ya teníamos un improvisado comité de bienvenida con el cofrade Velmar, y como no, Paxut ¡!!.

Epílogo.

Creo que nunca olvidaremos esta travesía; ha sido la primera experiencia en lo que para nosotros son “largas distancias”. El barco se ha portado a las mil maravillas, hemos podido aprovechar el viento y poner en práctica todo lo que se aprende en las regatas.
El confort a bordo, también es mejorable… Sería mejor disponer de molinete para tanto fondeo, pero el sistema manual funciona a la perfección; también nos han dicho que hay barcos con duchas de agua caliente ¡!! Pero la ventaja de viajar sin niños ni invitados permite soportar mejor ciertas incomodidades. El placer de navegar, fondear, sentirse libre, tan sólo al amparo del viento, entre el mar y el cielo, vale de sobras la pena.
Nos han quedado muchísimas cosas por visitar, pero sobretodo nos han quedado ganas para volver, aun a sabiendas de nuestras limitaciones.
Tan sólo pretendemos transmitiros nuestra experiencia y animaros a todos a vivir vuestros sueños. Tengo la gran suerte que puedo compartirlo con mi Aventurera – Gracias mi niña por todo.

Nos quedan muchas cosas pendientes para el próximo año … y nos gustaría cambiar de eslora … (hasta aquí puedo leer).
Bonito relate! Y bonita sirena !
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