Sin ánimo de que empiecen a volar los taburetes, la imposición política fue la de cambiar "Xenxo" por "Genjo", cuyo origen era el del nombre de procedencia griega que significa nacimiento (de ahí también lo de genética y demás).
Como bien dice el cofrade Serviola, las fiestas son las del Santo Ginés... o Xenxo en gallego... es decir, la chapuza de castellanizar (en aquel momento sí a la fuerza) Xenxo por Genjo es la raíz de la (absurda) polémica, tendrían que haber utilizado la derivación castellana del nombre y no haber disfrazado la fonética.
Supongo que el utilizar Sangenjo es ya una costumbre, pero errónea, por lo que no debería suponer un agravio que las instituciones intenten cumplir lo legal y topónimicamente correcto, ahora eso sí: cada uno que le llame como quiera!
Una ronda por las fiestas del santo o no!
