Ha sido un placer conocer personalmente a Unai, tanto por su calidad de navegante como por su calidad de persona, tal vez seria mejor decir por su calidez como persona.
Después, nuestro cofrade Kaia le convenció para que viniese con el grupo a "tapear", con lo cual tuvimos el gustazo de charlar más rato con él, e intercambiar puntos de vista.
Lo dicho, un gustazo estar entre buenos navegantes, con ganas de hacer de sus sueños una realidad.
Un saludo y un brindis

por los sueños