Voy a salir del armario náutico.... reconozco que hace una docenita de años (dios, cómo pasa el tiempo)

, un amiguete con posibles trajo un wakeboard de USA, que allí se empezaba a poner de moda, y con su motora hacíamos en Arcachón y en el río Cubas, en Pedreña. Como sabíamos que era una molestia para los demás evitábamos los sitios concurridos, encontramos río arriba un lugar maravilloso que apodábamos Nam, de Vietnam, aún no sé por qué, rodeado de cañaverales.... un paraíso, pero algo estrechito, unos diez metros de ancho excepto varios entrantes que aprovechábamos para virar.
La adrenalina que descargas es brutal, es intenso y agota, si realizas piruetas, claro, y alguno de nosotros (yo no), hacía buenos saltos

.
El último día que realicé lo recuerdo como si fuera hoy, ese día vinieron unas amigas y el machito que hay (o había) en mi se dispuso a realizar el salto de su vida (ahora hablo en tercera persona, no te digo...), me encaminé a la ola con la fuerza de un titán, una carrerilla loca, una arrancada desenfrenada... y en vez de saltar a lo alto me salió un salto hacia adelante de un montón de metros

, cuando me quise dar cuenta estaba incrustado en el cañaveral con un dolor en los pies tremendos y si no es por el chaleco quizá no existiría ahora éste post

...
Se acercaron a por mi partiéndose de risa





, os podeis imaginar el ridículo, tranquilos, ya lo he superado... resultado: esguince en los dos tobillos, tres semanitas con muletas y orejas gachas una buena temporada. Ya está, ya lo he soltado

En fin, tengo alguna otra anécdota pero creo que es bastante ya por hoy.
Saludos y tengan cuidado ahí fuera (canción triste de hill street)