Este verano decidí poner en práctica una práctica que había visto alguna vez con la finalidad de evitar los habituales tirones de las amarras estando abarloado. Consiste en colgar un peso que irá en función del desplazamiento del barco y el cual se fija en el centro de la amarra entre los dos barcos. Puede ser un simple cubo de agua o un ancla sin que ésta llegue a tocar fondo. (Depende de los barcos) El efecto amortiguador del sistema es mano de santo.

Odin