Sí, el título despista un poco... "A ver por qué han llegado éstos a las manos", he pensado mientras pinchaba el enlace...
Eso le pasa a cualquiera... que tenga orza abatible. Y a los que tienen orza fija, pues también nos pasan cosas, aunque yo no haya llegado aún a darle al vecino.
De todo se aprende.
¡Y enhorabuena por haber cambiado de barco!


