Cuando me encuentro con ese tipo de gente, me alegro de verdad de que en España sea muy difícil conseguir un arma, porque de lo contrario me buscaría la ruina.

Y supongo que ellos deberían alegrarse aún más.
Qué rostro!!!!
Yo le unía un ancla al botalón (al del operario, claro... con un ballestrinque por detrás del escroto) y después la tiraba al agua