Creo que hay que añadirle el factor tiempo.
Si la experiencia dura unas cuantas horitas, puede ser divertida. Pero cuando te encuentras que ya todos tus trajes de agua están mojados por fuera y por dentro, que no te queda ropa seca para hacer tu guardia, que no puedes dormir en la olla en la que se ha convertido tu camarote, que para alcanzar la puerta del baño tienes que desafíar todas las leyes de la física y la naturaleza, que vuelan en la cabina hasta objetos que ignorabas que tenías, que no hay manera de prepararse nada caliente y estas harto del pan bimbo con chorizo... pues puede que llegues a cogerle algo de manía a la mala mar.... no??
