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Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: El Patrón propone y Dios dispone

Hola soneya, acabo de descubrir este relato y me apetece mucho leerlo, pero como estoy cegata no tengo más remedio que citarte y agrandar la letra o me dejo los ojos. Lo siento... espero que sirva para los que vengan detrás de mi. O si estorba cuando lo haya leido lo borro, no?

Voy a leer , tardo poco
Cita:
Originalmente publicado por soneya Ver mensaje
Va a hacer 6 años, cuando sacamos a la luz un viejo Sirocco que llevaba desarbolado y guardado en una nave en las cercanías de Valencia, varios años. Fue exiliado de su amarre en Calpe, para dejarle sitio a una flamante motora de muchos caballos, como la calderilla del trato. Nosotros a la vez estrenábamos título PER y descubríamos una nueva pasión.
Desde entonces hasta ahora le hemos quitado muchos años de encima a base de mimos y, aunque ya nos había compensado con magníficas navegadas de un día, llegó la hora de abrirle las puertas para que nos llevara a volar más alto.
Su misión: salir desde Almerimar con una tripulación familiar (mi almiranta, y mis hijas de 17, 6 y 4 años) hacerla disfrutar de la navegación, de los fondeos y devolvednos, seis días despues, a todos a casa con ganas de repetir.

PRIMERA JORNADA:
Salimos con un día de retraso debido a los preparativos, y pasamos de salir con poniente a hacerlo con pronóstico de levante F4 con rachas de F5. Modifico plan de navegación: saldremos temprano y antes de que salte el levante estaremos en una posición que nos permita navegar en ceñida rumbo directo (o casi directo) a San Miguel de Cabo de Gata, dentro del gran Golfo de Almería. Llenamos depósito: 2 euros de gasoil (lo que había gastado en un par de meses en entradas/salidas y algún regreso de un fondeo sin viento), pero me llaman de la Torre: tema de papeles y transferencias... ¡¡¡ casi una hora hasta solucionarlo !!!, así que salimos con retraso. Navegamos a motor sobre un mar en calma, rumbo 90º y no ha pasado ni media hora cuando de repente entra el levante ¡¡¡ y como entra !!!, pasamos de navegar a 4,5 nudos a poco más de 2 en dos minutos, así que velas fuera con el primer rizo ya de serie y 1/2 génova. Pasamos de los modestos 4,5 nudos a más de 6,5, y eso que cada pantocazo nos frenaba bastante. Como no habíamos rebasado Punta Entinas no nos quedaba más remedio que dar unos cuantos bordos. En aquellos en los que salíamos hacia fuera, el levante nos mojaba con algún que otro roción, pero el barco iba equilibrado y con mucho brío.
Comprobando la máxima ceñida que nos permitía hacer el levante sin que mi pequeña tripulación se asustara, manteniendo una escora razonable, opté por poner rumbo al puerto de Almería.
En la travesía, algunas pequeñas incidencias: una ola se llevó el salvavidas con la luz flotante, el water portátil apareció en el pasillo, el cabo de la contra se enganchó en la escotilla (a medio abrir) y ya no había forma de cerrarla, (por lo que tuvimos que cubrir con toallas el cuadro eléctrico por los rociones) y el cable del stay volante, haciendo honor a su nombre, se soltó de su atadura para dar bambolazos de una banda a otra: en fin, algo para poder inaugurar el Libro de Bitácora.
Al final fuimos resolviendo, llegamos a Almería a la hora de almorzar y en plenas fiestas..... y desde allí veíamos la silueta de nuestro objetivo: Cabo de Gata

SEGUNDA JORNADA:
Nada más levantarme, mientras las chicas dormían, me voy en busca de alguna tienda en el recinto del Club Naútico Almería para reponer el salvavidas perdido en la anterior jornada. Me comunican que, como son las fiestas, no abren. Había quedado a desayunar con mi amigo Juanjo, que andaba casualmente por su tierra, aprovecho para que me lleve en su coche a buscar alguna náutica abierta, donde reponemos salvavidas.
Como siempre, salimos bastante más tarde de la hora prevista y, sin nada de viento, ponemos rumbo a Cabo de Gata con el taca-taca del viejo Volvo. Reina un buen ambiente, las niñas juegan con sus Nintendo (menos mal que me llevé un cargador para 12V) y disfrutamos de un paseo que, conforme nos acercamos al cabo, es cada vez más interesante.
Había establecido en los way point pasar bastante alejado del cabo para evitar la dichosa Laja, descrita en derroteros y balizada con un sector rojo en el faro pero, conforme nos acercamos, sube el viento de levante y nos encontramos una zona encrespada y como de choque de corrientes. Una pequeña ola pega contra estribor, a la altura de la bañera y me pone chorreando... las chicas en babor se mueren de risa. Cambio el rumbo para acercarme más a la costa, pues el mar se ve mucho más tranquilo. A partir de ahí y hasta llegar a San José, fotos, videos, exclamaciones sobre la vista de los fondos y la transparencia del agua. Atracamos en el muelle dispuestos a llenar de nuevo el depósito: 10,40 € ¿ como ? Efectivamente, el viejo Volvo es un mechero. El puerto exhibe mucho ambiente, y está atiborrado de embarcaciones. Sus aguas son limpias y cristalinas: una maravilla.
Botamos la neumática, que llevábamos colgada de unos pescantes en popa, y le ponemos en la rampa un motor fueraborda que nos han dejado unos amigos y que quiero probar el la neumática: SUZUKI 5cv cola larga, que es un par de tallas más del que necesita la pequeña Plastimo de 2,40 que tenemos. Venga, que la almiranta, que tiene el PER se vaya con las pequeñas en la neumática, e Isabel, la mayor, se viene conmigo en el Sirocco. “mira, como no tiene quilla, tienes que dirigirla con el motor. Si ves que te lías se la dejas a Ángela, ( 6 años ) que ya me ha demostrado que sabe llevarla” En poco más de 100 metros se metió debajo de tres o cuatro embarcaciones, y cual es mi sorpresa cuando la diviso en la escollera de entrada. ¡¡ Veremos si nos complicamos más de la cuenta !!!. La veo poner los remos y volver hacia el muelle de la gasolinera con un cabreo monumental: “no hay manera de llevar este trasto, va para donde quiere” Al final, se van las tres niñas tranquilamente en la neumática y nosotros las escoltamos hasta Genoveses.
Fondeamos en 5 metros de arena, a una distancia prudencial de los cinco o seis veleros que había, y nos lanzamos a un agua que se encuentra a la justa temperatura para baño y con una transparencia que jamás había visto. Con las gafas de buceo parecía que flotábamos en el espacio, con la barriga del Sirocco como una nave espacial que se mantuviese en órbita. Nos dispusimos a pasar nuestra primera noche fondeados.... y vaya noche: El puerto de los Genoveses aparentemente está resguardado de los vientos del tercer y cuarto cuadrante, pero sólo aparentemente. Sus relieves muy suaves (salvo en sus extremos) hace que entren con facilidad vientos procedentes de tierra (bastante calientes). Una vez que salió una luna casi llena y cenamos, nos fuimos a la cama, pero yo sabía que dormiría con un ojo abierto y otro cerrado. Las olillas se acoplaban con el movimiento del barco y matemáticamente nos daban un empujón, dos, tres, cuatro, llegábamos al máximo balanceo y luego se detenía, para comenzar otra vez....El barco adoptó todas las orientaciones menos la perpendicular a la dirección de las olillas, así que estuvimos toda la noche bailando la conga. (hasta intentamos, sin éxito, llevar con la neumática el ancla de respeto a una posición que nos permitiese orientar la proa a levante y descubrí que el cabo que llevo a continuación de los 30 metros de cadena de 8 mm ¡¡¡¡ flota !!!! y el que utilizo para sujetar neumática y salvavidas, se hunde. Justo al revés.... más cosas a la libretilla..

TERCERA JORNADA:
En cuanto abrieron los ojos las niñas, sin desayunar, se zambulleron en el agua y comenzaron sus juegos, mientras nosotros preparábamos un desayuno con café y los roscos que la abuela nos había preparado, en cantidades industriales, para el viaje.
Comienzan a llegar barcos, sobre todo de motor, y se va completando la zona sur de la ensenada. A nuestro estribor fondea una gran motora, en la que comienza una actividad febril de baños, preparación de aperitivos, las chicas a la proa toalla en mano, etc.

“¿ qué hacemos hoy ? Pues disfrutamos de Genoveses, nos acercamos a la playa y vamos a comprar hielo a San José.” …... pues no, comienza a arreciar el poniente, de forma que se hace incómodo el baño y aventurero salir con nuestra 240 hasta San José. La vecina motora, debido al gran francobordo y a un fondeo rápido de compromiso, comienza a garrear sin que, aparentemente, nadie de sus tripulantes se de cuenta. Menos mal que sale hacia fuera y no hay ningún barco detrás. Comienzan a reaccionar cuando ya se había desplazado más de 200 metros.
“Nos vamos”, miramos la carta y decidimos ir a Las Negras, protegida del poniente. Aprovechamos para seguir nuestra ruta. Subimos la neumática y la aseguramos bien: vamos a navegar con vientos portantes. Sacamos los arneses y nos los ponemos todos. Las niñas quedan perfectamente aseguradas en popa.
Levantamos el fondeo y volvemos a izar velas con primer rizo “de serie”. Navegamos a un largo, mejor que por popa, y vemos en el GPS 7,5 nudos.... ¡¡¡ que bien !!!. Lo malo es que tenemos que trasluchar, pero ¡¡¡ si tenemos un magnífico freno de botavara Walder !!! El carro de escota de la mayor está totalmente a sotavento y cuando intentamos ponerlo en el centro para trasluchar resulta que no hay forma de moverlo. Hacemos la trasluchada y el carro sigue sin moverse, con lo que escoramos un poco más de lo deseado. Dos puntapies de mi hija mayor lo pone de nuevo a sotavento. (otro apunte para la libretilla: hay que cambiar el carro escota). Damos un bordo frente a La Isleta del Moro y volvemos a salir hacia fuera para ya, en el siguiente bordo, entrar directamente frente a Las Negras..
Baños, merienda, y cuando nos vamos a preparar para visitar en pueblo, el ZGRIB nos dice que a las 6:00 h am, va a entrar Noreste F4, arreciando a mitad del día en algunas zonas a F5. Decidimos irnos a fondear a la cercana Cala de San Pedro y pasar la noche. Esta pequeña cala está colonizada por “pies negros”. Toda la playa es como un inmenso campo de refugiados, donde tiendas de campaña y distintos tipos de cobertizos, la ocupan de lado a lado... pero ¿ no estaba prohibido acampar en la playa ? Pues allí no. Bajamos en la neumática y subimos a un chambao donde nos tomamos sendas latas de cerveza.. No estuvimos más de media hora, porque el olor consecuente de no haber ningún tipo de saneamiento, era bastante desagradable. Los típicos perros con una cuerda al cuello iban y venían por la playa, solos o en grupo, entre gente vestida, semidesnuda o desnuda... allí no había norma alguna. Cada cierto tiempo llegaba una potente neumática procedente de Las Negras, trayendo o llevando “pies negros”.
Visto el parte metereológico decidimos subir la neumática, asegurarla bien y dejar todo listo para levantar el fondeo rápido, pues el fondeadero es un auténtico fondo de saco, del que no debe ser fácil salir si el mar entra de lleno. Antes de irnos a la cama volvemos a consultar el parte metereológico: Noreste F4 / F5 para los dos próximos días …. vaya, justo el viento para el que menos fondeaderos hay en Cabo de Gata, y tampoco hay puertos deportivos hasta Garrucha.
Con una inmensa luna que asomó sobre los acantilados iluminando toda la cala, y los “pies negros” con sus fogatas de fiesta en la playa, me tumbé en la bañera, pensando qué hacer los próximos dos días

CUARTA JORNADA:
La cuarta jornada comenzó a las 0:55 am, cuando decidí que nos íbamos de regreso a Almerimar. El mar se había calmado bastante y la luna permitía navegar viendo la costa perfectamente. No me gustaba la idea de pasar dos días refugiados en esa pequeña cala, o doblar Cabo de Gata con F4/F5, y no nos daba tiempo a subir a Garrucha, único puerto cercano, pues en San José nos dijeron que no había sitio. Fui despertando a mis dos tripulantes adultas, que tardaban un buen rato en enterarse donde estaban y de qué les estaba hablando: "pshisssssss, que nos vamos". Calentamos el motor, fondeo arriba y salimos suavemente de la cala. Puse una luz de alcance de leds, que había preparado sabiendo que la neumática taparía la original. Encendí el Notebook con el Open CPN y preparé los waypoints concienzudamente, pasándolos a una ruta en la Sonda GPS, que tenía sólo cinco waypoints, contando con el cardinar sur de Punta Entinas; así que el piloto automático sería el protagonista del viaje. Quedaba la duda de qué nos encontraríamos al acercarnos al Cabo, pues los modelos de predicción no analizan los fenómenos locales.
Les pedí a todas que intentasen dormir, con la promesa de que las despertaría cuando nos acercásemos al Cabo de Gata. Empecé a escuhar un ruido extraño, y me puede rápidamente en pie: el viejo Volvo tiene muy delicada la reductora, que tiende a sobrecalentarse y a bloquearse. “Menuda faena como tenga que bajar más todavía revoluciones”. Pero cual sería mi sorpresa cuando me di cuenta que eran nuestros vecinos marroquíes que se dedicaban a jugar con el Canal 16, haciendo ruidos extraños, dando gritos, etc. etc. Un sentido del humor un poco infantil, de transgresión de reglas, como si no tuviesen otras más interesantes que romper....
Acercarse al Cabo de Gata cerca de sus acantilados impresiona, y de noche más, así que llamé a mis dos tripulantes que salieron con los polares puestos. En el Open CPN iba siguiendo nuestra posición, y cuando entramos en el sector de luz roja, era el momento en que comenzábamos a cruzar la zona entre el faro y la Laja (piedra de unos 25 metros de diámetro con una sonda de 3 metros). Todo va OK, pero miro el GPS.... ¡¡¡ vamos sólo a 2,3 nudos !!!! y el agua pasaba con toda normalidad: no había otra explicación, estábamos en una corriente W-E de unos 2 nudos, porque el viento en contra, que se estableció al acercarnos al cabo, no era demasiado fuerte.
Por delante un montón de millas en linea recta y poco o nada que hacer, salvo pelear contra el sueño.
Ya sobre las 9:00 h am izamos la mayor sin cambiar el rumbo, a la espera del levante y desenrollamos un poco el génova. Primero llegó una leve brisa del norte que ayudó al motor a subir a 5,5 nudos, después del sur que hizo lo mismo y, cuando ya estábamos con Punta Entinas a la vista, entró el levante poco a poco y nos empujó suavemente hasta la bocana del puerto. Ya estábamos en nuestro amarre, los adultos bastante (muy) cansados y las dos pequeñas con las pilas nuevas, después de dormir tan ricamente hasta las 11:00 h de la mañana.

Nos queda la satisfacción de haber hecho nuestro primer viaje, tras mucho tiempo poniendo a punto el barco y a nosotros mismos, en una singladura con un poco de todo: ceñida, viento por la aleta, navegación a motor y nocturna. También es muy importante que todos quedaran con ganas de repetir.
Por otro lado, me queda una cierta frustración por haber acortado en dos días la duración de nuestro viaje y no haber llegado a nuestro destino: Carboneras.

Otra vez será....
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MariGota






Editado por Gota en 12-09-2010 a las 22:28.
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