Cita:
Originalmente publicado por CHIQUISUNICA
pEROPero Sr. director, es que el caballero dick luego deponer en evidencia a la dulce Vanessa, y despu{es de querer bloquear el $$$$$ ...Vaya que podemos esperar si las aguas van llevando a querer desaparecer a Sebastian que nada m{as no aparece, por alguien que si existe, por lo menos hasta ahora....

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Ay Chiqui! Los relatos, como los barcos y la propia vida, no siempre van por el camino que uno desea. Y lo que tiene que hacer el escritor, el Capitán o el ser humano, es adaptarse a las circunstancias dentro de lo posible.
Vanessa ya tiene vida propia y no va a hacer exactamente lo que tú quieras, y te vas a encontrar con que ha hecho cosas en el pasado que tú no sabías. Ya no tienes que "inventarla" sino tan solo "interpretarla".
Dale esperanzas de que Sebastián volverá, pero acepta el hecho de que tuvo su aventurita con Dicky, su compañero de estudios.
Por mi parte, a ver si con ésto sacamos a Clara de la ducha:
A Martín le pareció que la actitud de Clara, cuando por fin salió de la ducha, era la de una cierta crispación contenida. Era como si acudiese a algún tipo de comportamiento similar al que se adopta cuando se está de visita en una casa extraña y se desea quedar bien a pesar del malestar que se siente. Apenas la conocía, pensó, y existía la posibilidad de que la visión de su agresor hubiera despertado algún reflejo traumático de autodefensa. De modo que sería mejor canalizar sus muestras de cariño por la vía de la palabra y las atenciones y procurar no agobiarla con el contacto físico.
Tras los primeros bocados del menú griego que cubría la mesa, Clara bebió un sorbo de retsina helada, cerró un momento los ojos como buscando concentración y preguntó a quemarropa, sin apartar ya su mirada de los ojos de Martín.
¿Quién eres, Martín? ¿Eres lo que pareces: un hombre encantador y una buena persona, o hay motivos por los que deba tenerte miedo? ¿Qué está pasando en esta isla?
El primer impulso de Martín fue el lógico: salirse por la tangente. Pero la típica respuesta evasiva, en forma de pregunta, no llegó a aflorar a sus labios. En aquellas circunstancias preguntar qué era lo que la inducía a plantear tales interrogantes hubiera sido una vulgaridad. Mantuvo su mirada mientras, también él, daba un sorbo al vino y lo sentía descender por el esófago y esparcirse luego, frío, por su estómago.
No siempre soy una buena persona, Clara. A veces he tenido que sobrevivir, en el sentido literal de la expresión, y no hay nadie que sea bueno en esas condiciones. Pero no tienes que temer nada de mí. En cuanto a lo que está pasando, creo que en esta isla está ocurriendo algo bastante siniestro relacionado con gente que se dedica despiadadamente a negocios turbios. Por desgracia, tu pequeña broma de cambiar de nombre y el incidente protagonizado por tu amiga ha hecho que esa gente se fije en nosotros en un momento en el que están muy susceptibles. Es preocupante también, y desafortunado, que haya en tu pasado un encuentro con ese desgraciado de Sandoval, lo que me hace dudar de que sea prudente que salgas de la isla sola en estos momentos