¡Qué cosas, Piloto!
Yo también conocí la Manga cuando no estaba tan superpoblada. Veranee allí dos o tres años a finales de los 70, porque el agua del Mar Menor le venía estupendamente a mi hijo pequeño y tuvimos que abandonar las playas del norte. Mi hijo, dos años y medio tenía, la primera vez que se bañó en el Mar Menor, flipó -veníamos de Luarca, hartos de lluvia- y me gritó a mí que estaba tumbada en la playa: "¡Mamá, mamá, ven, está caliente, parece pis".

Tengo un barrilito de ocho litros que compró mi marido en "La Cabaña de Saura" para hacer su propio vino.

¡Y sigue estupendo! Será porque se curó con un jumilla añejo que daba gusto.
Me parece que estaba cerca de los Nietos esa Cabaña, la señora que nos atendía era muy amable. Todavía me acuerdo, también, de un bar que estaba en la playa de Cabo de Palos que tenía la "hora feliz" 2x1. Allí íbamos muchas veces a tomar el cubata.
¡Qué tiempos aquellos!.


