Si es que lo queremos todo: que sean sólo cuatro chalets (por supuesto, uno para mí), mimetizados con el entorno, todo limpito y bien acondicionado, pero con un supermercado, comisaría, parque de bomberos, iglesia, hospital dos puertos, peluquerías, cine y 3 bares a la puerta.
KIBO, La Manga no es sostenible ni siquiera con la barbaridad de construcciones que han hecho. En cualquier otra zona costera de España te venden viviendas para veranear en la playa a 15 km del mar. En La Manga eso no es posible. Apenas hay 300 metros en la zona más ancha.
Ese simple hecho impide que haya la demanda suficiente como para dotar de un mínimo de servicios la zona. Aunque se hicieran rascacielos tipo Benidorm.
A mí me resultan admirables

los dueños de locales comerciales y de ocio que se atreven a abrir todo el año teniendo en cuenta que de octubre a abril se convierte en la ciudad fantasma.
La Manga podría estar mejor gestionada pero cuanto más viajo por ahí (sin ir más lejos, este verano por toda la costa alicantina) más me doy cuenta de que sigue siendo un paraíso y un lugar excepcional.
Como han dicho por ahí arriba, los murcianos no sabéis lo que tenéis. Y así os va en cuanto a gestión de turismo. Sitios con muchos menos recursos naturales han sabido vender la burra ciega.
Y a mí La Manga que no me la toquen, que está muy bien como está sin posibilidad de crecer hacia el interior, como le ocurre a cualquier otra localidad de veraneo costero.