Pufff, si llevas unos años has agradecido la ayuda y ayudado muchas veces. Casi todos los veranos...
A mi me han remolcado incontables ocasiones El Puma 32 tenía un Solé cascao que te dejaba tirao a la mínima. Pero siempre había un alma caritativa que te entraba. Y también he remolcado. Que recuerde a varios Llauts, a un Puma 29, un 23 un Tornado... y a una motora más grande que nosotros que no nos dió ni las gracias.
Este verano le regalamos una bolsa de hielo a un cata porque nos la pidió, y nos cayeron bién. Pero la más divertida es muy reciente.
Hace un par de semanas llega un cofrade local con su pepino paseando entre los barcos fondeados en Es Carbó y al pasar por mi popa nos saludamos. Segundos despues su pequeño fueraborda se para. Se había quedado sin caldo: Le paso garrafa, apaña el motoret y tira a salir (iba solo) intenta sacar el ancla: enrrocado. Le dije que ya me tiraba yo que uno solo manejar y estirar es complicao, y más con el trasto ese que maneja. Lo desenroqué, me devolvió la garrafa de gasolina y cada uno por su lado. Sabe que me debe una cerveza

Y una navegada en su pepino volador
Hay algunas antológicas:
Fornells, fondeados hace años. Aparece un francés que viene de Marseille diciendo que si queremos un Cadeaux (regalo pero no se si escribo bién) El tio traia atunes a mogollón y le sobraban, así que pillé la zodiac, me acerco, y me regalo atún para distrutar y para regalar. Había uno tan grande que no sabíamos que hacer con él en nuestro barquito. Así que nos fuimos a un restaurante del pueblo y lo cambiamos por una cena de Langosta
Hace dos años, volviendo al barco de una inmersión, dos abuelos con el ancla enrocada a 8 metros. Bajamos, desenrocamos, el tío saca el ancla, vuelve afondear en una zona de arena, se tira al agua y viene nadando a traernos una botella de un riquísimo licor en agradecimiento.
El más clásico es en medio de una regata, encalmaos, pasar cerca de un barco en concreto y gritarle: "SEMOS SIN SERVESAS" Te pasan una caja recién salida de la nevera.
Creo que la solidaridad es una de las cosas que distinguen el mundo del mar del resto. Hablaba el otro dia con un Uruguayo que acaba de comprar un HR31 con años y me decía sorprendido que ha redescubierto la solidaridad. El hombre recuerda que en su tierra la gente estaba pendiente del otro, de dar una mano, de apoyarse, y que aquí vamos muy a la nuestra. Pero que la gente del mar somos de otra manera, que todos estamos dipuestoa a dar una mano... Ya le previne que no todos y que ojo con los listos, pero sí que es cierto que muchas cosas se hacen en el mar que no se hacen en tierra. Saludar a los desconocidos, por ejemplo.
Y esta taberna es especial. Cuando se montó la
quedada de Sirenas y Brujas los locales no conocíamos a nadie de las invasoras. Y salió perfecto.
La semana que viene no la otra os contaré lo que estré haciendo la que viene. Pero se trata de meter desconocidos en el barco OTRA VEZ!!!
Hoy por tí y mañana por mi.

