No, que va, no es un problema sólo de tu sirocco.
Por la noche, hay unos duedecillos que a nosotros también nos salen del cofre de la bañera para estropearnos el sueno.
A parte de las drizas que si cazas demasiado hacen frrriiiii.....frrrriiii y, si las dejas sueltas, hacen clong-clong... está lo peor, mi pesadilla absoluta, el azote de mis noches en el mar, peor incluso que el roce de la boya de fondeo contra el casco: los golpes del cable de la antena dentro del palo.
AAAARRRRRRGGGGHHHHH!!!!
Además los dichosos duendecillos siempre esperan este momentillo que dejas tu libro y apagas la luz, listo ya para abandonarte a los brazos de morfeo y disfrutar a tope de una noche de fondeo para desatar sus furias. Empieza con un discreto murmullo y acaba resonando como una orquestra sinfónica.
Espantoso.
