Que tuto Lordrake!
Recuerdo una vez, una noche de muchísimo viento, que mi churri se puso a gritar:
-
Correeee!! Deprisa!! A la maniobra del ancla que estamos garreandooo!!
Piiiip. Error.
No garreábamos, era el barco vecino que -sin nadie dentro- garreaba como un loco.
Y es que el peligro no sólo está en que garreemos nosotros, sino en que garreen los demás, y ahí no hay alarmas que valgan
