
Esta historia no estoy seguro de si debo contarla o no.Allá va:
Hace unas tres semanas más o menos me llamó por teléfono A. para decirme que su marido, mi buen amigo T.O. no daba señales de vida desde hacía una semana, algo que me preocupaba bastante ya que mi amigo había ido a Tanzania para formar a los jóvenes pescadores del Lago Victoria. La última vez que hablamos estaba enseñando las técnicas del aparejo conocido como "pedra-bola" para la pesca en ese lago, me contaba T.O. que los nativos se tenían que conformar con las espinas y las cabezas de pescado, ya que los filetes se vendían en Europa en su gran mayoría a un precio para ellos inalcanzable, me contaba que allí había encontrado la "famosa" perca del Nilo como casi único pez desde que "alguien" lo había introducido.
A. había conseguido preocuparme, llamé a Vasguen, que conoce perfectamente esa parte del mundo y preparamos el vuelo para el día siguiente, hasta Londres y a continuación a Dar es Salaam, desde donde buscaríamos a T.O. lo que no sería muy difícil ya que sabía que estaba en la desembocadura del rio Kagera.
Bueno, para abreviar esta historia, y para que sirva de enseñanza, a mi amigo le había picado una mosca (o más de una) Tse-tse, que pese a que se da por erradicada, todavía para los occidentales cabe algún peligro sobre estos parásitos.
La situación era la siguiente, T.O. estaba totalmente apático, en la habitación del hotel, la fiebre no era muy alta, pero no cesaba ni de día ni de noche, los médicos del lugar (inexistentes) eran tan solo dos muchachos que habían trabajado de ayudantes con Médicos sin fronteras, realmente estaba preocupado, hasta que Vasguen, este armenio curtido en muchas dificultades, recordó que algún medicamento con gran cantidad de arsenio, había salvado la vida de un amigo suyo hace algunos años, inmediatamente nos pusimos a buscar en la capital y encontramos Suramina, con lo que en una semana pudimos embarcar en un vuelo rumbo a Madrid.
Hoy, estoy cocinando para mis amigos un trozo de pescado seco que T.O. tenía preparado para mi, él no me lo pudo entregar, pero ya casi está repuesto, lo comeremos y brindaremos con una copa de coñac armenio por Vasguen sin el que no habría sido posible traer a mi buen amigo a España.