Este fin de semana, 17, 18 y 19 de septiembre de 2010 y tras ir dejándolo para más adelante unas cuantas veces (ando liao), por fin pude hacer las prácticas del PER. Al final fui a Marina de Gijón, gracias a buenas referencias recibidas, y no me defraudaron (y considerando las buenas expectativas que llevaba, eso es mucho decir) para nada. Las de seguridad y navegación nos las dio Jaime, un placer, y las de radio corrieron a cargo de Roberto, el responsable de la escuela y del club de vela, muy completas y rigurosas, como debe ser, el que luego diga “cosas raras” por el VHF o la pringue con el botoncito rojo ya no tiene disculpa. Estoy deseando poder hacer las de vela y enterarme un poco más del tema del club y las salidas que se hacen, habrá que seguir hablando con ellos –queríamos hablar con Roberto pero el domingo al final se nos acabó el tiempo y se nos pasó.
Pues eso, que las resumo. Fue un fin de semana intenso, además yo quería haberme quedado en Gijón con la señora pero definitivamente no pudo ser y tuve que andar yendo y viniendo, con lo que aparte de la navegación tuve 220 Km. de carretera en total cada día, un poco cansado pero es lo que hay.
Viernes 17, acabo de trabajar a las 13:00, comida rápida y corriendo para Gijón, que a las 16:00 hay que embarcar. Llego a Gijón, me lo han cambiao totalmente, obras por aquí, por el otro lado ya no se puede pasar... en fin, luego toda la zona azul ocupada y ya pensando en meterme en el parking del puerto, que sí que cuesta una pasta –me fijé luego en los precios y tela-, al final gracias a las indicaciones que me dieron (ya sabe cada uno a quién le estoy agradeciendo en cada caso, muchas gracias a todos, no hay como preguntar, siempre lo diré) me acerqué a donde el museo del ferrocarril y allí a la primera y de gratis. Y total hasta el puerto deportivo es un paseo caminando, unos 700 m., muy bien. Se tarda mucho más en buscar por otros lados que en luego ir a patita.
Nos juntamos los cinco que íbamos a las prácticas y nos recibe Jaime, presentándonos a nuestro ya “querido” Pelufo, un Sun Odyssey 30 que para nuestros fines yo creo que fue el ideal –u otro similar, no digo que no nos hubiesen servido otros, pero el Pelufo fue la justa medida. Más nos hubiese venido un poco grande, me parece, y luego los otros Pelufos –que ya había visto de camino-, Dina 223 deben de ser el ideal para hacer luego las saliditas alquilando, pero ya pelín pequeños para meternos los 6 tripulantes que sumábamos.
La meteo, tal como estaba previsto, no era mala del todo, estaba cambiando a nordés y dejando de llover, aunque durante la tarde tendríamos media hora en total con agua, como fue al principio se solventó pasando dentro y sin problemas.
Tras la minipresentación de rigor y la entrega de un cuadernillo con un recopilatorio de la información que veríamos en las prácticas -grata sorpresa-, a cargo de Roberto, Jaime empezó a contarnos el tema de la seguridad, allí salieron chalecos, pirotecnia, etc., documentación del barco y más cosas. Bueno, no sin antes explicarnos ciertas “obviedades”, que precisamente por ese carácter yo al menos no me había parado a pensar antes y que son muy importantes para evitar accidentes y sustos. Por poner un ejemplo, la manera correcta de subir o bajar del barco, de forma rápida y totalmente segura, dónde cogerse, en fin, cosas que yo por ejemplo ya hacía de otra manera pero que antes o después me acabarían suponiendo cuando menos un buen piñazo (esperemos que ahora ya no, aunque accidentes siempre los puede haber, pero si pretendes subir o bajar directamente desde el finger pasando por encima del guardamancebos a salto de caballo es fácil que te la pegues a no mucho tardar).
Por supuesto, también hubo clase de nudos, amarras, en fin, léase el temario. Y tras ello, ya sin caer agua del cielo, y realizar las comprobaciones previas al arranque, etc., salimos a darnos una vuelta, identificando balizas, bajos y conociendo un poco de la zona por la que nos moveríamos los dos días siguientes. Mar de fondo con olas de metro y medio o así y la previsión que dice que mañana estará más echada; mejor que no aumente para aprender. La caña responde bien, una vueltecita y amarramos en la gasolinera, aunque al final ya estaba cerrada, pero bueno, más que practicamos. Volvimos a nuestro atraque y tras dejarlo todo bien arranchado, nos despedimos hasta el día siguiente. Otro paseín hasta el coche y vuelta a Navia, para terminar el viernes con la familia, que Nico no tenía nada claro si al final iba a volver o no
Sábado 18... continuará...