
19-06-2007, 20:24
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El Portero
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Re: Natachamar escribía...
Con permiso del Tabernero, me permito copiar aquí las palabras que le dedicó aquel día.
Yo no lo conocí, pero las palabras de Rapperrr me emocionaron
Cita:
Como dice el título, Pepe era un hombre de la mar, marino profesional, acabó su carrera todavía joven con eso de las prejubilaciones, pero no contento con su vida dedicada a navegar en la mercante, Pepe, se hizo de un velero para seguir viviendo y acabar sus días como decidió en su juventud. Era su casa y su pasión, su barco…
Pepe, era todavía joven, personaje singular, irrepetible, su piel arrasada por tantos años de sol destilaba salitre por los poros, voz rota de marinero, pendenciero pero menos, en el fondo todo corazón…
Nos sorprendió la inesperada noticia una mañana de verano mientras nosotros vivíamos nuestras vidas a medias entre la claridad y las sombras. Murió en su barco, y por destino de la vida en ese momento sólo le acompañaba Tara, su perra, la perra que un día decidió adoptarlo y que ahora, confusa, casi prefiere irse con él…
No era amigo de convencionalismos y por eso dejó dicho que no quería misas ni responsos, entierros ni duelos. Hoy después de brindar y beber por él, salimos a la mar muchos de los que lo conocimos en el Punta Torre, remolcador del puerto, a darle el último adiós, se leyó un bello poema, sonaron tristes los “gaiteiros” y también sus “Rolling Stone”…
Nunca antes en mi vida me había sentido tan emocionado. Soplaba fresco el viento de poniente y el sol parecía estar también de duelo, la mar se levantaba como último homenaje al que tantas veces la había surcado. Situado en el centro de la popa, embargado por la emoción decidí hacer un trescientos sesenta y vi a tantos marinos llorando como niños al son de las gaitas y tambores que me di cuenta que no hay nada más grande que la gente de la mar… Por estribor se acercaba un velero, por proa otro… El remolcador hacía sonar su estruendosa sirena y el barco que últimamente patroneó navegaba por babor y todos haciendo círculos alrededor de donde finalmente quedó.
Mientras arrojábamos claveles al agua un niño preguntaba ¿Papá y ese hombre dónde está? y el padre con lágrimas en los ojos le decía, en el cielo, hijo, en el cielo… y yo pensaba, ¡no! en la mar, en la mar…
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In memorian
Por ti Pepe.
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