Estuve visitando detenidamente este modelo de barco (un Moody bien se lo merece) junto con un profesional de los que hacen los reportajes en las revistas náuticas y el representante del astillero.
Mi primera impresión fue que era un barco feo, feo, de los que nunca me compraría.
El míster del astillero nos comentó que el diseño del mismo había salido a partir de una encuesta que el astillero hizo entre sus clientes, preguntando cómo sería su Moody ideal, teniendo en cuenta las muchas respuestas.
El barco está diseñado para lo que normalmente está diseñado un Moody: comodidad, seguridad, durabilidad, larga vida a bordo. Bajo estos parámetros, poco hay que reprochar.
Lo que menos me gustó (de lejos) fue que en la rueda no ves la proa

. Es terrible y angustiante hacer maniobras con ese barco, pero tampoco es muy agradable manejar un barco con todo un parapeto delante y, que si quieres ver algo, tengas que agacharte para mirar por dentro de los cristales de la cabina...

Sin embargo, hay que tener en cuenta lo del uso. Lo de la estética (eso va a gustos de cada cual) es lo de menos. Vale que es bonito tener un barco con bellas líneas, pero tampoco es tan importante. Al fin y al cabo, el "Moodista" no lo va a ver mucho, pues estará siempre (o casi) a bordo. Si has de pasar largas temporadas y largas singladuras a bordo, son más de apreciar los parámetros comentados anteriormente.
En cuanto a lo de la visión hacia adelante, pues muy probablemente también no tiene tanta importancia cuando estás haciendo singladuras oceánicas y no como los mortales que estamos más tiempo amarrando y desamarrando que navegando.
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Bien pensado, si un día proyectase pasarme la mayor parte del año navegando... quizás sí me lo compraría...
