El mar se lleva a otro pescador
Luis Ángel cayó al agua en un roquedal de Castro Urdiales cuando intentaba recuperar su mochila
Los padres de Luis Ángel vivieron ayer la peor tragedia que uno puede imaginar. Su hijo fallecía tras caerse al agua desde un acantilado de Castro Urdiales sin que ellos, que presenciaron el fatal desenlace, pudieran hacer nada por salvarle. Un golpe de mar se lo arrebató en un abrir y cerrar de ojos.
Los tres, vecinos de Balmaseda, habían planeado una idílica jornada. El día acompañaba y querían aprovechar desde primera hora para pescar, tomar el sol y darse un baño. Eligieron como destino la Punta del Rebanal, que separa el casco urbano de Castro de las pedanías de Cérdigo e Islares.
Luis Ángel, de 40 años, se encargaba de las cañas cuando, al parecer, una mochila donde guardaba los aperos de pesca se le escurrió entre las rocas. Responsables de Protección Civil del Gobierno de Cantabria barajaban ayer la posibilidad de que, en un intento por recuperarla, el varón perdiese el equilibrio y se precipitase al agua. Las olas hicieron el resto. Desde golpearle contra las rocas a empujarle mar adentro.
Según las mismas fuentes, una pequeña embarcación que en esos momentos navegaba por la zona llegó a verle todavía con vida. Eran las 10.17 horas y Luis Ángel parecía estar en graves dificultades para mantenerse en la superficie. Su ubicación exacta se la había dado el padre de la víctima que, desde un arenal cercano, intentaba mediante enloquecidas señas que fuesen en su rescate.
El patrón del barco debió perder de vista al pescador y alertó al 112. De inmediato, el Centro de Coordinación de Emergencias activó un dispositivo de búsqueda. Se pusieron en marcha efectivos de la Guardia Civil, los bomberos y la Policía de la localidad, Salvamento Marítimo, la Cruz Roja y la DYA, que desplazó a la zona una ambulancia, un vehículo preparado para actuar en zonas de acantilados y dos lanchas.
Helicóptero y buzos
El tiempo jugaba en contra de Luis Ángel y cada minuto se antojaba vital. Los responsables de Salvamento Marítimo llamaron a su equipo aéreo, que envió un helicóptero Helimer 205 para colaborar en las tareas de búsqueda. Pero desde el aire tampoco se divisaba nada.
Los buzos no pararon de sumergirse en el agua en busca de la víctima aunque, después de varias horas de intentos infructuosos, se temían lo peor. El Centro de Coordinación de Emergencias optó entonces por enviar a la zona a un grupo especial de intervención psicológica para que fuera preparando a los padres sobre la cada vez más posible hipótesis del ahogamiento.
Los peores presagios se confirmaron a las 13.10 horas. Los buzos del equipo de respuesta inmediata en emergencias subacuáticas de la Cruz Roja daban con el cuerpo de Luis Ángel. Sin vida. A muy poca distancia del acantilado que había elegido para pasar un día de pesca. No es el único pescador que ha fallecido este verano en Castro Urdiales. En la primera quincena de julio perdían la vida dos hombres, de 71 y 40 años, en una zona de acantilados cercana a la depuradora de aguas residuales
Otra desgracia más, mis condolencias a la familia